El departamento de Cordillera demostró que el despliegue que genera el turismo religioso resulta en un verdadero motor económico, tras movilizar a más de 20.000 visitantes, con niveles de ocupación al 100 % en Semana Santa.
Cordillera cerró una de sus temporadas más dinámicas durante la Semana Santa, con un flujo de turistas tanto nacionales como del exterior, que se concentró en destinos con fuerte identidad religiosa y cultural, consolidando al departamento como uno de los principales polos de turismo religioso del país.
La zona cordillerana recibió a más de 20.000 visitantes, llegando a niveles de ocupación que llegaron hasta el 100% en los principales puntos turísticos del departamento, además de los atractivos ya conocidos por la riqueza natural.
Los niveles de ocupación llegaron hasta el 100% en los principales puntos turísticos del departamento. Foto: Gentileza
Algunas localidades lideraron el movimiento, como ser Altos que atrajo a cerca de 10.000 visitantes, Atyrá unos 5.000, Valenzuela a 3.000 y otras ciudades alrededor de 2.000 en conjunto.
En cuanto a las actividades más demandadas, los circuitos turísticos en ciudades como Caacupé, San Bernardino, Tobatí, Piribebuy, Santa Elena, Arroyos y Esteros, Eusebio Ayala y Caraguatay formaron parte del recorrido religioso y cultural.
El reflejo de esta gran apuesta fue el impacto económico, ya que el departamento registró una ocupación hotelera de entre 80 % y 100 %, además de una alta demanda en gastronomía, hospedaje y comercio. El beneficio directo fue para los emprendedores, artesanos y prestadores de servicios de la zona.
“Este movimiento confirma el peso del turismo interno como dinamizador clave en fechas estratégicas, por el impacto económico, la ocupación plena y dinamización local”, expresaron desde la gobernación.
El beneficio directo fue para los emprendedores, artesanos y prestadores de servicios de la zona. Foto: Archivo
Pero más allá de los números, la Semana Santa volvió a posicionarse como una vitrina cultural, con celebraciones litúrgicas, manifestaciones populares y promoción de la gastronomía típica. Todo esto contribuyó a reforzar la identidad local y la preservación del patrimonio cultural del departamento.
El trabajo conjunto entre la Gobernación de Cordillera y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), permitió ordenar la oferta, reforzar la promoción y acompañar el flujo de visitantes durante toda la semana.
Es así que, Cordillera no solo tuvo una Semana Santa masiva, pues mostró que el turismo religioso puede ser un motor económico real, con impacto directo en comunidades locales.
Cordillera no solo tuvo una Semana Santa masiva, mostró que el turismo religioso puede ser un motor económico real. Foto: Mariana Díaz