El presidente Santiago Peña anunció un cambio clave en el frente económico al designar a Óscar Lovera como nuevo ministro de Economía, con la consigna de hacer más eficiente el gasto público y fortalecer el crecimiento de la mano del sector privado.
El mandatario enmarcó la decisión en lo que definió como el “segundo tiempo” de su gestión, una etapa orientada a consolidar la buena marcha de la economía paraguaya y a profundizar un modelo de desarrollo basado en dinamismo, orden fiscal y protagonismo empresarial.
Peña fue explícito en cuanto a qué espera de esta nueva etapa: “Quiero un Estado ágil, que garantice las condiciones para que el país siga desarrollándose”. La frase marca una dirección política, así como también un mensaje hacia dentro del aparato estatal y hacia el mercado: menos burocracia, mayor eficiencia y un rol facilitador del sector público.
La llegada de Lovera al Ministerio de Economía se da en un contexto en el que Paraguay mantiene indicadores macroeconómicos estables, pero enfrenta el desafío de sostener el crecimiento, mejorar la calidad del gasto y responder a demandas sociales crecientes sin comprometer el equilibrio fiscal.
El foco puesto en la eficiencia del gasto público sugiere que la prioridad no estará tanto en aumentar recursos, sino en optimizar el uso de los ya existentes, alineando la gestión estatal con metas de productividad y resultados medibles.
A la vez, el énfasis en el trabajo conjunto con el sector privado refuerza la visión de Peña sobre el papel de la inversión y la actividad empresarial como motores del desarrollo.
Con este movimiento, el Ejecutivo envía una señal política y económica; y es que la segunda mitad del mandato buscará consolidar lo avanzado, pero con un ritmo más ágil y una gestión más afinada de los recursos del Estado.