Por: Alba Delvalle
La firma proyecta una inversión inicial de USD 10 millones para instalar en el segundo semestre de este año una hilandería en Paraguay, con producción estimada de hasta 400 toneladas mensuales y la generación de 100 a 150 empleos en su primera etapa.
Paraguay sigue sumando señales concretas de su atractivo industrial, y esta vez con nombre propio. La brasileña Fiasul, una de las principales hilanderías del sur de Brasil, avanza en su proceso de instalación en el país con un plan que podría convertirse en una pieza clave para cerrar la cadena productiva del sector textil.
La compañía, con sede en Toledo, estado de Paraná, emplea actualmente a cerca de 950 personas y produce alrededor de 2.000 toneladas mensuales de hilo de algodón. El CEO, Rainer Zielasko, confirmó en exclusiva a FOCO que Paraguay está en el radar estratégico de expansión, impulsado por una combinación de factores que van desde costos competitivos hasta la creciente migración de clientes industriales hacia el país.
“El movimiento de nuestros propios clientes fue uno de los principales disparadores. Empresas como Lupo, que ya operan o están migrando a Paraguay, necesitan abastecimiento cercano, y esto nos obliga a acompañar ese proceso”, expresa.
Fiasul, una de las principales hilanderías del sur de Brasil, desembarca en Paraguay.
La decisión no es improvisada, pues hace tiempo que la firma analiza el régimen de maquila y las condiciones productivas de Paraguay. Según el ejecutivo, el país reúne tres variables críticas para una industria intensiva como la hilandería: energía, mano de obra y costos operativos competitivos.
“El Paraguay ofrece ventajas muy claras. La energía es más accesible, hay disponibilidad de mano de obra joven y un entorno que permite ser más eficiente en costos. Cuando los empresarios brasileños vienen, muchas veces se sorprenden con lo que encuentran”, afirma.
La estrategia inicial del proyecto será progresiva, apuntando a una planta de menor escala, con una producción estimada de entre 300 y 400 toneladas mensuales, lo suficiente para testear el mercado y las condiciones operativas. “Nosotros siempre decimos: soñamos en grande, pero empezamos pequeños. La idea es instalar una unidad inicial, entender el funcionamiento local y, a partir de ahí, escalar”, remarca.
La inversión inicial rondaría los USD 10 millones, destinada a la instalación de una planta completa, con maquinaria nueva o semi nueva. El objetivo es construir desde cero una operación adaptada al entorno local, en lugar de trasladar equipos desde Brasil.
En términos de empleo, Rainer consideró arrancar las operaciones entre 100 y 150 puestos de trabajo, con potencial de expansión a medida que crezca la producción. Pero más allá de los números, el verdadero impacto del desembarco de Fiasul se traduce en la integración industrial.
Proyecta una inversión inicial de USD 10 millones para instalarse en el segundo semestre.
Paraguay ya cuenta con producción de algodón, especialmente en el Chaco, con industrias de confección y tejido, y la idea es complementar esa cadena de valor con la hilandería. “Hoy Paraguay tiene algodón, tiene quienes fabrican prendas, y la hilandería es ese anillo que completa el circuito. Con eso, el país puede cerrar toda la cadena productiva textil”, explica empresario.
A la vez, esto permitiría reducir la dependencia de insumos importados, generar mayor valor agregado local y potenciar las exportaciones, no solo de materia prima o productos finales, sino de toda una industria integrada. Y es que el proyecto contempla el uso de algodón paraguayo como materia prima, lo que fortalecería aún más el ecosistema local.
“Vimos que el algodón paraguayo tiene muy buena calidad. Podemos tanto importar desde Brasil como abastecernos aquí, lo cual abre muchas oportunidades”, agrega.
Más allá de los números, el verdadero impacto se traduce en la integración industrial.
En cuanto a la ubicación, la empresa aún evalúa alternativas. Si bien Alto Paraná aparece como una opción natural por su desarrollo industrial, el referente reconoce que otras zonas están ganando terreno. En particular, menciona a Pilar como una de las ubicaciones con mayor potencial.
“La ciudad tiene tradición textil, mano de obra con experiencia y una comunidad que vive de esa industria. Además, hay proyectos de infraestructura que pueden mejorar la logística, como la conexión con Argentina”, ahonda.
Fiasul, una de las principales hilanderías del sur de Brasil, desembarca en Paraguay.
No obstante, hay un factor clave que definirá la decisión final: la calidad del suministro eléctrico. “Para una hilandería, la estabilidad de la energía es fundamental. No se puede trabajar con interrupciones o variaciones. Si eso se garantiza, Paraguay tiene todo para que el proyecto funcione”, advierte.
El cronograma es ambicioso pero concreto. La empresa espera completar los trámites y definiciones durante el primer semestre del año y, si las condiciones se alinean, iniciar la instalación de maquinaria en la segunda mitad del año.
El desembarco de Fiasul no solo responde a una estrategia empresarial individual, sino que refleja una tendencia más amplia: Paraguay como plataforma de expansión regional, y a partir de allí, la expansión hacia otros mercados como Argentina, Bolivia o incluso Estados Unidos, aprovechando acuerdos comerciales que tiene el país, y que lo vuelve más accesible.
En ese contexto, el proyecto de Fiasul también abre la puerta a un efecto multiplicador. La disponibilidad local de hilo puede impulsar el desarrollo de nuevas industrias textiles, desde pequeños talleres hasta grandes fabricantes, generando un ecosistema más dinámico, según Rainer.
Más allá de los números, el verdadero impacto se traduce en la integración industrial.
“Una vez que se tiene el hilo, el resto de la cadena es mucho más fácil de desarrollar. Se pueden crear pequeñas industrias, generar empleo y diversificar la producción, es una base para muchas otras actividades”, sostiene.
La apuesta de Fiasul se posiciona como uno de los casos más claros del nuevo mapa industrial que empieza a configurarse en Paraguay: menos exportación de materia prima y más integración productiva.