José Vicente Troya
Representante Residente del PNUD en Paraguay
En un país caluroso como Paraguay, el aire acondicionado es parte de la vida diaria y hace a la calidad de vida: en la casa, la oficina, el supermercado, el transporte público o el hospital. El aire acondicionado, sobre todo en los meses de verano y primavera, es un elemento determinante para el bienestar. Pero, ese “fresco” que tanto alivia, también trae un desafío importante, porque los compuestos que hacen posible su funcionamiento -entre otros, los hidrofluorocarbonos (HFC)- son algunos de los impulsores del aumento de la temperatura global.
La experiencia internacional demuestra que una transición, cambiando los HFG por componentes menos dañinos, es viable y rentable: Camerún creó centros de excelencia y avanza hacia una reducción del 30 % del uso de los HFC, mientras India rediseña compresores y proyecta llegar al 70 % de tecnologías sostenibles para 2028. En la región, países como Colombia, Costa Rica y México impulsan la eliminación sostenible y respetuosa con el clima de sustancias que agotan la capa de ozono, promoviendo refrigerantes naturales, capacitaciones y proyectos piloto que generan ahorros y nuevas oportunidades de negocio. Estos casos confirman que adelantarse no solo es necesario, sino también beneficioso tanto en lo económico, como en lo ambiental.
Conscientes de esta realidad, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) lanzó el Plan de Aplicación de la Enmienda de Kigali relativo a los HFC en Paraguay (KIP Etapa I), un paso decisivo hacia la reducción progresiva del uso de estas sustancias. Así, el país apunta a disminuir los HFC en un 85 % al 2040, con un primer recorte del 10 % ya para el 2029.
Ese compromiso se refleja en las palabras de la ingeniera Gilda Torres, directora de Calidad del Aire del MADES: “Reafirmamos nuestra responsabilidad como el MADES y el Paraguay con el futuro climático del planeta. El progreso industrial y la sostenibilidad ambiental deben caminar de la mano. Todos debemos hacer nuestra parte para llegar a la meta establecida y enfriar la tierra”.
Con esta visión avanza el KIP I, implementado por el MADES con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y alineado con el Plan Estratégico nacional para la reducción de HFC, que impulsa capacitación, actualización normativa y alternativas de bajo o nulo calentamiento global, en un trabajo alineado con el sector privado. Se prioriza a los sectores que más usan frío: refrigeración comercial, aire acondicionado vehicular, hospitales, supermercados y hoteles, promoviendo tecnologías que reducen emisiones, ahorran energía y mejoran la competitividad.
Paraguay tiene una oportunidad única, y el sector privado, una vez más, puede ser protagonista. La industria, los comercios, los importadores y los técnicos pueden posicionarse a la vanguardia regional adoptando equipos eficientes y refrigerantes de bajo impacto climático. Las empresas que se muevan temprano no solo cumplirán con las normas futuras: también ganarán mercado, reputación y ahorro. El camino ya está en marcha. La pregunta ahora es: ¿quiénes van a liderar ese cambio desde hoy?