Paraguay ya está dentro de la conversación global del mercado de carbono, aunque debe enfrentar un desafío clave, estructurar proyectos que realmente funcionen, ya que solo con las buenas intenciones no alcanza.
El Paraguay Carbon Forum 2026, impulsado por el sector privado junto al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), puso sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: cómo convertir el potencial ambiental del país en proyectos de carbono creíbles, escalables y financieramente viables.
El encuentro que se realiza en el Sheraton Asunción Hotel hasta este jueves 26 de marzo, reunió a actores clave para posicionar a Paraguay como un hub regional de inversión climática.
En ese contexto, una de las advertencias más claras vino desde el lado técnico. Durante el panel sobre experiencias del mercado de carbono en la región, Daniel Caiche, de Peterson Solutions, apuntó a un problema estructural: el mercado ya no alcanza con buenas intenciones ni con proyectos “en papel”. Hoy, la exigencia pasa por la solidez.
“El país tiene condiciones muy favorables para avanzar en proyectos que integren producción y captura de carbono de manera eficiente, por el potencial de Paraguay en sectores como agricultura, ganadería, uso del suelo y bosques. Pero ese potencial, no siempre se traduce en proyectos concretos”, expresó.
Ahí aparece uno de los principales cuellos de botella, comentó, y que muchos proyectos con alto potencial no logran avanzar, y en la mayoría de los casos no es por falta de calidad técnica, sino por debilidades en su estructuración. En decir, oportunidad las hay, pero falta diseño.
El foro desarrolló un panel sobre experiencias del mercado de carbono en la región. Foto: Gentileza
Detalló que uno de los ejes que gana protagonismo es la agricultura regenerativa, no solo como herramienta ambiental, sino como modelo económico. “No se trata solo de generar créditos de carbono, sino de mejorar la salud del suelo, fortalecer los servicios ecosistémicos, reducir riesgos climáticos y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos”, explicó.
La clave está en que esas prácticas puedan convertirse en valor tangible, ya que la agricultura regenerativa puede traducirse en mecanismos financieros para productores, cadenas de suministro e industrias, a través de instrumentos como los créditos de carbono.
Sin embargo, reconoció que el mercado también está elevando la vara, con conceptos como adicionalidad, líneas de base sólidas o sistemas robustos de medición, reporte y verificación (MRV) que dejaron de ser técnicos para convertirse en determinantes.
Hoy, la credibilidad del mercado depende cada vez más de la consistencia técnica, la trazabilidad y la integridad ambiental de los proyectos, cuando el sector privado empieza a moverse hacia esquemas más integrales, afirmó Daniel.
El referente comentó que en la compañía ya trabajan en modelos que combinan compensación (offsetting) con reducción interna de emisiones (insetting), especialmente en cadenas agroindustriales. “Se trata de generar créditos para compensación, pero también de reducir emisiones en toda la cadena”, remarcó.
El mensaje que transmite el foro es claro: Paraguay tiene condiciones para jugar en el mercado global de carbono, pero el salto dependerá de la calidad de los proyectos.
“El éxito del mercado de carbono no debe medirse únicamente por el volumen de créditos generados, sino por su capacidad de generar impacto real en el territorio, mejorar la resiliencia de los productores y fortalecer las cadenas de valor”, concluyó el especialista.
Por lo tanto, más que una oportunidad ambiental, el carbono empieza a perfilarse como un nuevo frente económico. Pero, como quedó claro en la primera jornada foro, no cualquier proyecto alcanza, el diferencial será hacerlo bien.