Alexandra Cortese, MSc en Comunicación Corporativa y Reputación.
23/03/2026 16:09
LinkedIn y su impacto en la reputación profesional
Alexandra Cortese
MSc en Comunicación Corporativa y Reputación
Consolidándose como la red profesional líder a nivel mundial, LinkedIn hoy supera los mil millones de usuarios a nivel global y cuenta con más de 300 millones en América Latina. De éstos, más de 60 millones de sus usuarios son tomadores de decisión, y distintos estudios internacionales señalan que más del 70 % de los profesionales investiga en línea a una empresa o a un líder antes de establecer un contacto o avanzar en una oportunidad laboral o comercial. Sin embargo, en mercados como el nuestro, su potencial estratégico todavía se activa de manera parcial.
En la práctica, muchas personas cuentan con perfiles empresariales y personales que permanecen desactualizados o funcionan únicamente como archivo de antecedentes o de búsquedas profesionales, olvidando que antes de una reunión, una alianza o una contratación, alguien busca. En esa búsqueda, la presencia (o ausencia) digital influye en la percepción de credibilidad.
En el estudio “Líderes en Movimiento”, que realizamos desde ROW para analizar comportamientos y resultados del liderazgo en Paraguay, observamos un dato revelador: un porcentaje muy reducido de líderes mantiene una presencia activa y estratégicamente gestionada en LinkedIn, y en varios casos los perfiles directamente no existen. La brecha no está en la falta de trayectoria, sino en la falta de activación consciente de esa trayectoria en el espacio digital. Los motivos pueden ser varios, pero lo indiscutible son las oportunidades perdidas en esta falta de gestión.
A diferencia de otras plataformas donde predomina lo visual y lo inmediato, LinkedIn exige pensamiento, criterio y consistencia. No es un entorno para la exposición liviana; es un espacio donde se proyectan visión, posicionamiento y resultados, y eso requiere disciplina.
Mantener una presencia activa no implica publicar cualquier cosa, sino hacer el ejercicio de pensar que nuestra carrera profesional también necesita ser transmitida con claridad, aunque tengamos cabos sueltos. Todo esto conlleva revisar qué comunicamos, desde qué experiencia hablamos y cómo esa narrativa interactúa con los próximos pasos que queremos dar a nivel institucional o personal.
LinkedIn no reemplaza el trabajo real ni los resultados concretos, pero sí los amplifica y a un público distinto al de otras redes sociales, o tal vez, al mismo público pero que ingresa a este espacio con un mood distinto.
En una economía donde la confianza es uno de los activos más valiosos, la presencia digital ya no es un detalle operativo; es parte de la gestión profesional responsable y, cada vez más, de la arquitectura estratégica de la reputación. Así que te invito a tomar el desafío de activar tu perfil y ponerte la meta de gestionarlo.
