Itaú proyecta un año de expansión sostenida para Paraguay, con impulso del agro, inflación dentro del rango meta y condiciones financieras más favorables. Foto: Archivo
19/03/2026 18:41
Economía crecería 4 % en 2026 con inflación controlada
El informe de Itaú proyecta un año de expansión sostenida para Paraguay, con impulso del agro, inflación dentro del rango meta y condiciones financieras más favorables, aunque advierte riesgos externos por el precio del petróleo.
La economía paraguaya se encamina a un 2026 de crecimiento estable, con un escenario macroeconómico que combina expansión moderada, inflación bajo control y condiciones financieras más flexibles.
De acuerdo con el último informe de Itaú, el Producto Interno Bruto (PIB) crecería 4 % este año, con un sesgo al alza impulsado principalmente por el sector agropecuario. La proyección se apoya en una cosecha récord de soja, que alcanzaría 11,5 millones de toneladas, según estimaciones internacionales.
De esta manera, el buen desempeño esperado del agro no solo impactaría en el crecimiento, sino también en otras variables clave. Una mayor producción de soja fortalecería el ingreso de divisas y contribuiría a sostener la estabilidad del tipo de cambio.
A esto se suman factores adicionales como el gasto de turistas argentinos y nuevos proyectos de inversión, que también aportarían dinamismo a la actividad económica.
En materia de precios, el escenario es favorable e Itaú prevé una inflación de 3,5 % en 2026, dentro del rango objetivo del Banco Central del Paraguay. El informe también destaca que la fortaleza del guaraní ayudó a contener los precios, especialmente en bienes importados como alimentos y combustibles.
De hecho, la inflación interanual ya se ubica en niveles bajos, cercanos al 2,3 %, uno de los registros más reducidos en los últimos años. Con relación a la política monetaria, la banca matriz inició un ciclo de reducción de tasas de interés, punto en el que la entidad proyecta que la tasa de política monetaria cerrará el año en 5,25 %.
Este escenario responde a una menor presión inflacionaria, lo que abre espacio para condiciones financieras más favorables. Sin embargo, el proceso no está exento de riesgos, ya que las tensiones en Oriente Medio y su impacto en el precio del petróleo podrían frenar o pausar los recortes, al generar presiones sobre los costos y la inflación.
En cuanto al tipo de cambio, se mantendría relativamente estable, con una proyección de Gs. 6.650 por dólar hacia finales de 2026, impulsado por un dólar global más débil y el ingreso de divisas del agro.
