Elisa Ferreira Da Costa Perán.
09/01/2026 16:06
Protegerse parcialmente de la inflación 2026
Elisa Ferreira Da Costa Perán
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La inflación no es solo un dato estadístico ni tampoco solo un porcentaje que aparece en los informes. Es una sensación que todos vivimos, constantemente, con una sensación de pérdida de control. Esto sucede cuando el dinero deja de cumplir una de sus funciones principales que es reserva de valor y así permitirnos planificar, debido a que el salario no alcanza, las compras en el super disminuyeron con el mismo monto de dinero de siempre, porque los precios cambian sin previo aviso y aparece la verdadera incertidumbre.
La inflación que se está viviendo hoy día a nivel mundial, con la incertidumbre que genera, surge por varios factores, no solo por uno. Cuenta con varios frentes que podrían ser tensiones geopolíticas, eventos climáticos extremos, políticas fiscales, bancos centrales con decisiones que deben tomar. La inflación global que se vive hoy es la consecuencia de varios años con ciertos desequilibrios que vivimos, que más o menos inició con la pandemia, seguido por las guerras, y varias situaciones que acontecieron en este último tiempo que se ve reflejado una inflación simultánea en gran parte del mundo. Durante décadas, la inflación fue percibida como un problema local, casi siempre asociado a países con déficits, mala administración fiscal o crisis políticas internas. Hoy el escenario es distinto. Economías desarrolladas y emergentes conviven con aumentos de precios sostenidos, demostrando que la situación es global.
El inversor conservador está interesado en preservar su capital y esta situación podría generar mucha incertidumbre en cuanto a la estrategia de inversión de su portafolio. Por un lado, asumimos que mantener la liquidez podría parecer prudente para poder disponer de dinero frente a una necesidad, pero sabemos también que el dinero no invertido pierde su valor en el tiempo. Por otro lado, invertir genera dudas debido a que no se comprende el horizonte económico y los riesgos parecen ir en aumento, por ello, lo que comúnmente suele suceder es la parálisis financiera; no hacer nada, aun sabiendo que no hacer nada también tiene un costo.
Hablando de nuestro país, Paraguay, por más de ser pequeños también importamos inflación por medio de ciertos precios internacionales como combustibles, alimentos, costos logísticos; e internamente tenemos ciertas decisiones fiscales y monetarias. Por eso decimos que, la protección patrimonial se vuelve una responsabilidad individual más que una solución general.
Históricamente los activos reales han sido, a lo largo del tiempo, una referencia constante en escenarios inflacionarios. Bienes raíces bien ubicados, tierras productivas, inmuebles funcionales y activos tangibles con demanda sostenida suelen actuar como amortiguadores frente a la depreciación monetaria. No porque estén exentos de fluctuaciones, sino porque su valor no depende exclusivamente de una promesa financiera, sino de su utilidad concreta. Y, esto es lo que necesitamos hoy. Para quienes aún no cuentan con grandes patrimonios, la lógica es la misma, aunque a menor escala. Comenzar temprano, aun con montos pequeños, suele ser más efectivo que esperar el “momento ideal”, que casi nunca llega. La inflación castiga más al que posterga que al que avanza con cuidado.
En definitiva, la inflación no solo disminuye el valor el dinero, sino que hace disminuir la confianza de los inversores. Y cuando la confianza se debilita, la planificación se vuelve aún más importante. No existen soluciones universales ni refugios o inversiones perfectas, pero sí decisiones informadas, diversificación consciente y una mirada de largo plazo que permita atravesar la incertidumbre con menos sobresaltos.

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