Aromas, colores, sabores y diseño se combinan para crear un paseo sensorial único. Desde frutas exóticas y cortes de carne premium en Casa Rica, hasta las propuestas de café y tragos de El Molinillo, cada detalle refleja inversión, innovación y un estándar de servicio que convierte la visita en un recorrido que trasciende lo cotidiano.
Enero despliega su luz cálida y vibrante sobre Asunción, y el verano invita a salir, a pasear y a descubrir rincones que combinan naturaleza, arquitectura y experiencias únicas. Entre los destinos que se imponen para quienes buscan algo distinto se destaca Distrito Perseverancia, un enclave donde lo urbano se encuentra con el verde, y donde locales de alta gama como Casa Rica y El Molinillo ofrecen un recorrido sensorial que va más allá de la compra o la comida.
Luis Zarza, gerente de la sucursal Casa Rica Distrito Perseverancia. Foto: Cristóbal Núñez.
Entre senderos amplios y arquitectura de vanguardia surge la fachada de Casa Rica, un mosaico de vidrio y madera que captura la luz natural y promete una experiencia distinta en cada visita. La sensación es de amplitud y calma, de un espacio donde cada detalle ha sido pensado para sorprender y deleitar.
Luis Zarza, gerente de la sucursal, nos recibe con una sonrisa cálida y nos invita a recorrer la tienda. “Queremos que nuestros clientes no solo compren, sino que descubran”, dice mientras abre la puerta a un espacio que combina amplitud, luz natural y arte en cada esquina.
Al ingresar, la inmersión es inmediata. La luz natural y el de los lucernarios estratégicamente dispuestos bañan los pasillos, mientras los murales de inspiración Art Nouveau, creados por Ocho Estudio, envuelven al visitante en un “bosque interior”, líneas curvas, formas botánicas estilizadas y colores vivos que transmiten movimiento y armonía. La atmósfera invita a recorrer sin prisa, a descubrir cada sección como si se tratara de una galería de arte sensorial.
La primera parada es el sector de frutas y verduras. Allí la frescura se respira literalmente. El invernadero de hongos comestibles, así como la heladera de hidropónicos impresionan por su modernidad. Se observan lechugas, rúculas y microgreens que crecen en un sistema que combina agua, luz y nutrientes de manera sostenible. “Aquí demostramos que innovación y medio ambiente pueden coexistir”, explica Luis.
Agrega que los clientes pueden tocar, oler y seleccionar los productos, constatando que provienen de un sistema pensado para maximizar sabor y sostenibilidad. “Entre los productos locales destacan frutas exóticas de estación y pequeños cultivos que rara vez se encuentran en otros mercados, como tamarindos, carambolas y arándanos, todos perfectamente maduros y listos para consumir”, aclara.
Avanzamos hacia la panadería y pastelería artesanal, y los aromas invitan a detenerse. Panes recién horneados, croissants dorados y pasteles que parecen obras de arte. Luis comparte que el equipo de Casa Rica invierte tiempo en la selección de materias primas y en técnicas de fermentación que potencian sabor y textura. “Cada producto tiene una historia; cada pan refleja nuestra obsesión por la calidad”, resalta. De hecho, la sensación es la de caminar en una galería donde cada vitrina es una exposición culinaria.
Excelencia en cada detalle. Llegamos a la carnicería premium, un espacio que redefine la experiencia de elegir cortes. Casa Rica cuenta con un stock que incluye desde cortes tradicionales hasta piezas de carne exótica, con trazabilidad certificada y técnicas de maduración que garantizan sabor y ternura.
Luis hace una pausa para mostrarnos un corte de cordero, explicando la diferencia en calidad y textura. “Aquí no vendemos solo carne; ofrecemos experiencia, conocimiento y un producto que transforma cualquier plato en un momento memorable”, acota.
Entre los pasillos, los rincones de experiencias culinarias llaman la atención. El Rincón del Chef permite ver en vivo la preparación de platos gourmet, mientras los clientes aprenden tips y secretos que luego pueden aplicar en casa.
En otra sección, la tecnología se encuentra con la practicidad. Pedidos especiales a través de la app o la web, opciones de delivery y la posibilidad de reservar productos con anticipación. “Todo está pensado para que la experiencia sea fluida y memorable, sin perder el toque humano que nos caracteriza”, agrega Luis.
La propuesta ambiental y social completa la experiencia. Mboja’o se encarga de reaprovechar los alimentos no vendidos, transformándolos en alimentación para cientos de personas. Sostenibilidad, innovación y lujo se integran de manera natural, haciendo que la visita no sea solo un paseo, sino un acto de descubrimiento consciente y elegante.
Al salir del local, nos encontramos con El Molinillo, el café y restaurante independiente de capacidad para
106 comensales, con menú gourmet renovado, con opciones de early drink, carta de tragos y opciones 2Go para quienes buscan disfrutar de la propuesta gourmet, fresca, saludable, sin perder tiempo.
Esta gran apuesta reafirma el compromiso de la empresa generando empleo formal para un total de 164 colaboradores, distribuidos en 140 operativos de sala, 20 en El Molinillo y 4 dedicados exclusivamente al E-commerce.
El horario de atención es de lunes a domingo de 07:00 a 21:30 para Casa Rica, y de 07:00 a 22:00 para El Molinillo, invitando a todo el público a descubrir esta nueva dimensión de calidad y servicio. La nueva sucursal se encuentra en Avda. Brasilia c/ Artigas, en Distrito Perseverancia.