Dalila González es la visionaria que transformó un oficio familiar en una empresa con propósito. En DM Productos Creativos la madera, la psicología y el juego se unen para acompañar el aprendizaje y el desarrollo de los niños. Esta visión la llevó a ser una de las ganadoras del Programa de Competitividad de las Mipymes.
Antes de que un niño pueda decir lo que siente o explicar lo que le pasa, juega, construye, derriba, vuelve a intentar. En esa acción aparentemente simple, hay información, emoción y memoria. Hay lenguaje que, analizado, cuenta una historia.
Dalila González decodificó esa información y la convirtió en un emprendimiento. Allí, desde el lugar menos obvio, un consultorio psicológico, entre sesiones y clases de expresión corporal, llegó la inspiración y se preguntó: “¿Y si el juego pudiera diseñarse con la misma seriedad con la que se piensa una terapia?”
Esta misma pregunta se la hizo a la psicóloga, buscando una aprobación a la idea de crear juegos didácticos de madera con guías para test psicológicos. Para sorpresa suya, la respuesta no fue un sí abstracto, sino una lista concreta de materiales, medidas y usos reales, recordó Dalila, quien anotó todo y volvió a casa con una certeza nueva.
Herencia familiar. Su padre, Carlos González, la esperaba en la carpintería familiar. La madera no era ajena a ella sino una herencia. Y es que el abuelo, Martín Fernández, había sido maestro mayor de obra y carpintero. El oficio pasó de generación en generación, como pasan las cosas importantes, sin anuncio.
“Los trocitos de madera representan a mi yo de 5 años jugando con mis hermanos”, contó Dalila, con un tono de felicidad como de quien sabe que encontró un gran tesoro. Y no es para menos, pues hoy esos trocitos de madera acompañan a varios niños en aprendizajes significativos.
Así nació DM Productos Creativos, no como una fábrica de juguetes, sino como un laboratorio sensible donde cada pieza tiene un porqué. Bloques geométricos, rompecabezas, ábacos, cocinas Montessori, circuitos de Pikler. Más de 85 variedades, muchas de ellas únicas en la región, diseñadas con medidas exactas para ser utilizadas en evaluaciones psicológicas y procesos terapéuticos.
Nada está librado al azar. Ni los colores, aplicados con técnicas artesanales como marmolado, pátinas o craquelados, ni los materiales. Maderas ecológicas, pinturas a base de agua, seguras incluso cuando los niños exploran con la boca. El juego, aquí, no pone en riesgo, protege.
La pandemia fue una prueba inesperada. “Nos faltaba todo. Y fue eso lo que nos posicionó en el mercado”, recordó. En la escasez, DM encontró su identidad. La recomendación boca a boca hizo el resto.
Pero hay un dato que revela la ética del proyecto y es que el 10% de cada venta se destina a niños vulnerables, para garantizar asistencia psicológica en Caaguazú. No como acción puntual, sino como parte del modelo.
“La gente valora la innovación, el acompañamiento y la ayuda social”, explicó Dalila. Y no se equivoca, DM no vende productos, construye confianza. Precisamente, esta confianza fue la que la llevó a ser seleccionada en un concurso impulsado por el MIC y convertirse en una de las ganadoras del Programa Competitividad de las Mipymes.
Mientras el catálogo actual se consolida, el equipo trabaja en silencio en un nuevo kit destinado a niños con dificultades de concentración, baja tolerancia a la frustración y desafíos en el aprendizaje. Un solo bloque, múltiples texturas y ángulos. Una nueva forma de decir sin palabras.
Dalila mira hacia 2026 con una la ambición de llegar a más familias paraguayas y, por supuesto, anhelando que sus productos crucen fronteras. Hoy, ella celebra haber podido entender que emprender con sentido, también es una forma de acompañar.
“No faltan ideas extraordinarias. Lo que falta es la voluntad de ejecutarlas”, puntualizó dejando entrever que en DM Productos Creativos, esa voluntad tiene forma de madera. Y la madera, cuando se la escucha, sabe exactamente qué hacer.