Cada día, en algún hospital del Paraguay, una vida espera un regalo que ningún ser humano puede fabricar: la sangre. La Dra. Elsi Vargas, directora del Centro Nacional de Servicios de Sangre (Censsa), explicó cómo esta realidad atraviesa salas de emergencia, quirófanos y maternidades, y recordó que donar sangre es un acto solidario que se puede realizar todo el año. Este 2026 es clave para que la ciudadanía tome conciencia y extienda el brazo para salvar vidas.
Algunas decisiones cotidianas tienen un efecto extraordinario que cuando se toma conciencia de su valor, pueden adquirir la fuerza suficiente para convertirse en una norma o en parte de la rutina. Donar sangre es una de esas acciones capaces de cambiar el destino de hasta ocho niños y salvar la vida de tres adultos.
“La sangre solamente podemos obtener de lo que es la solidaridad y el compromiso de la comunidad, de la ciudadanía. Es un medicamento que hasta hoy ningún ser humano pudo fabricar en forma artificial”, explicó la Dra. Elsi Vargas, directora del Centro Nacional de Servicios de Sangre (Censsa).
Agregó que todos los seres humanos pueden donar “el 10% de la sangre que circula por nuestro cuerpo si tenemos más de 50 kilos y más de 18 años. De allí que de nuestra humanidad depende que tengamos un stock suficiente para salvar vidas”.
Un acto simple que salva hasta tres vidas. Cada donación puede salvar hasta tres personas, ya que la sangre se fracciona en glóbulos rojos, plaquetas y plasma. En pediatría, esa misma unidad puede beneficiar a 6 u 8 niños. Aun así, Paraguay sigue dependiendo en gran medida de la donación de reposición: familiares desesperados buscando donantes.
El sistema funciona, pero llega tarde, dijo la doctora y aclaró que no se puede colectar y guardar la sangre por tiempo indefinido. “Los glóbulos rojos duran 42 días, las plaquetas solo 5, y el plasma se puede congelar hasta un año. Por eso necesitamos donaciones regulares, no solo ocasionales”, enfatizó.
Hizo especial hincapié en que la donación voluntaria y periódica es la única forma de garantizar disponibilidad permanente; sin ella, emergencias, cirugías complejas, partos con complicaciones y tratamientos oncológicos quedan en riesgo.
Dra. Elsi Vargas, directora del Centro Nacional de Servicios de Sangre (Censsa).
Tipos de sangre y la urgencia invisible. No todos los grupos sanguíneos abundan por igual. O negativo y AB negativo son los más escasos y críticos. O negativo es universal y puede donarse a todos, pero quien lo posee solo puede recibir O.
“El grupo O es el que más se utiliza en los tratamientos, pero la cantidad de donantes no abastece la demanda actual. Por eso pedimos donaciones constantes, antes de que el stock se agote”, comentó la Dra. Vargas.
Expuso una realidad latente y es que en los feriados largos, vacaciones y fin de año, los bancos de sangre se vacían más rápido de lo que pueden reponerse. Y es que los accidentes aumentan, las cirugías no se detienen y la demanda crece mientras la donación cae.
Donar es seguro, rápido y vital. Si bien aún persisten los mitos de que donar sangre debilita, duele o que puede transmitir enfermedades. Lo cierto y lo concreto es que donar sangre es seguro, controlado y supervisado. Incluso personas deportistas o con ciertas condiciones crónicas (como hipertensión o diabetes controlada) pueden donar.
Cabe destacar que existen límites. Las mujeres pueden donar 3 veces al año, hombres 4 veces al año, y se debe respetar un intervalo mínimo entre donaciones. Es importante estar hidratado, no ir en ayunas y llevar cédula de identidad, para acceder al sistema informatizado que permite registrar y dar seguimiento al historial del donante.
Solidaridad que salva vidas. El gran desafío es cultural. Es importante pasar de donar solo cuando un conocido lo necesita a hacerlo porque alguien, en algún lugar, lo va a necesitar.
“De nada nos sirve tener equipos de última generación si no tenemos el insumo vital que solo podemos obtener de los brazos solidarios”, señaló la Dra. Vargas.