Fabiana Lombardo es la arquitecta y fundadora de este emprendimiento que convierte planos y sueños en maquetas extraordinarias, que cautivan a desarrolladores inmobiliarios y a las empresas más prestigiosas de Paraguay y del exterior.
En medio del auge inmobiliario paraguayo, en el que cada edificio, centro comercial o desarrollo urbano compite por ser un ícono de moderni­dad, se destaca una mujer que convier­te planos y renders en realidades que se pueden tocar y admirar. Se trata de Fabiana Lombardo, una visionaria, artista y emprendedora, que supo capitalizar un talento nacido en la universidad, a tal punto de convertirlo en un taller donde la imaginación y la precisión técnica se encuentran para dar vida a maquetas que sorprenden a los clientes más exigentes.
Desde la época en la que estaba en la Facultad de Arquitectura, Fabiana encontró fascinación por las maquetas. “En cada proyecto final veía una oportu­nidad para crear algo único. Pronto mis compañeros y profesores comenzaron a pedirme que hiciera sus maquetas, y ahí descubrí que podía convertir la pasión en profesión”, recordó.
Cada maqueta es un desafío en el que creatividad, textura y color se combinan para dar vida a proyectos que sorprenden y comunican cada detalle con precisión artística.
Así, lo que comenzó como encar­gos para sus compañeros pronto se transformó en trabajos para estudios de arquitectura y, finalmente, en la fundación de su propio emprendimien­to, Touch Maquetas, en 2016.
El taller, creatividad y precisión.
Seis arquitectas jóvenes y deta­llistas trabajan hombro a hom­bro con Fabiana, transformando planos digitales en estructuras tridimensionales que parecen respirar. “Mi equipo y yo somos capaces de recrear los anhelos de los clientes e incluso mejorarlos”, afirmó. Cada maqueta es una obra única. Hay desde creaciones de la Ruta Bioceánica Vial hasta los complejos más modernos y pro­yectos internacionales que viajan a Uruguay y Brasil.
Lo que distingue a Fabiana no son solo sus creaciones, sino la manera en que logra trasladar un proyecto complejo a una experien­cia sensorial completa. Cada estruc­tura se construye con MDF, vidrio y acrílico, cuidadosamente corta­dos y ensamblados. Cada detalle, desde los árboles diminutos hasta el mobiliario interno, las texturas y colores están pensados para que quien los observe pueda imaginar el espacio como si estuviera allí. Y luego está la luz, un sistema de cableado eléctrico que, si bien es casi artesanal, ilumina cada ma­queta, proyectando sombras y destacan­do la verticalidad de los edificios. “No es magia, es paciencia, creatividad y amor por lo que hacemos”, dijo.
Cada maqueta es un desafío. Pro­yectos como los rascacielos de Civis o de Petra Urbana, el puente de la Ruta Bioceánica o un innovador hotel en Uruguay, pusieron a prueba su inge­nio y el de su equipo. “Cada maqueta tiene algo nuevo que vamos probando. Siempre buscamos que sea una expe­riencia única”, explicó. Y no se trata solo de estética, pues cada pieza debe resistir transporte, exposición al sol o manipulación constante. Por eso, aclaró que cada maqueta incluye un mantenimiento anual. “Es un plus que ofrecemos para que siempre luzcan impecables”, afirmó.
La demanda es constante y cre­ciente. Empresas locales y desarrolla­dores internacionales reservan con meses de anticipación, conscientes de que la calidad no se improvisa. “Prefie­ro decir que no y mantener la calidad, que prometer y no cumplir”, afirmó la CEO de Touch Maquetas.
Agregó que con su trabajo, que ya trasciende fronteras, muestra que Paraguay puede competir internacio­nalmente, con creatividad, precisión y costos competitivos.