Christian Kennedy, director de London Import.
12/12/2025 14:45
Para avanzar: fracasar mejor
Christian Kennedy
Director de London Import
Fracasar suena definitivo. Genera miedo. Hablar de “fracasos” es algo que pocos se animan a hacer. Mejor esconder. El ego es frágil. Si toca hablar, muchos probablemente bajen un poco la cabeza para decirlo, o quizás sea algo que comenten de una manera casi apurada, como queriendo sacarse el tema de encima.
Pocos realmente entienden el beneficio real del fracaso.
Hay un extracto de un trabajo literario de Samuel Beckett que dice, más o menos así:
“Alguna vez lo intentaste. Alguna vez fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.”
Creo que esta frase la leí por primera vez hace casi 15 años (según el registro que dejé al subirla a mi Instagram). Sin lugar a dudas, me ayudó a superar más de un momento en el que algo no salió como esperaba.
El beneficio real del fracaso es el aprendizaje. Si logramos transformar esa situación en aprendizaje, el fracaso se vuelve apenas un fallo, sobre el cual tenemos la oportunidad de construir algo mejor. Entonces, ¿cuál es el camino para construir algo mejor? Primero, entender la situación y aceptarla por lo que realmente pasó; no buscar justificar para cubrirnos a nosotros o a otros.
Solo con la humildad de abrirnos a aprender de estas situaciones, de desaprender fórmulas de éxitos pasados y de escuchar la retroalimentación de gente que nos desea honestamente lo mejor, y nos ofrece su perspectiva y experiencia, podemos realmente volver a intentarlo, esperando un resultado mejor.
Esa humildad la tuvo Jeff Bezos con lo que hasta hoy es considerado uno de los errores más caros de Amazon: el Fire Phone. En una carta pública a sus accionistas en 2014, escribió: “Si vas a inventar, tienes que estar dispuesto a experimentar. Y si estás dispuesto a experimentar, vas a fracasar. Los experimentos son fallidos… hasta que no lo están. ”De ese aprendizaje nació la tecnología que dio vida a Alexa y luego a los dispositivos Echo. Un fracaso millonario terminó siendo la base de uno de los mayores éxitos tech de Amazon.
De manera similar, Howard Schultz lo vivió en Starbucks. Hace casi 20 años, la empresa se había convertido en una “cafetería de servicio rápido” que había perdido su esencia: el cuidado por la experiencia y por la gente. Las acciones caían, y todo apuntaba a un fracaso sostenido. Schultz asumió la responsabilidad, reconociendo que él mismo había impulsado una visión de crecimiento desmedido que terminó alejando a la marca de su identidad, y tomó una decisión llamativa: 7.000 locales cerrados en un día, para capacitar y mandar el mensaje claro de “volveremos a servirles mejor”.
Esa decisión, costosa e impopular, fue una de las mayores demostraciones modernas de liderazgo y resiliencia.
¿Qué herramientas nos pueden ayudar a aprender y “fracasar mejor”?
- Realizar post-mortems. Documentar qué intentamos, qué pasó realmente, dónde fallamos y qué podemos mejorar para adelante. Al mayor nivel de detalle posible. Sin culpas, sin miedo.
- Aprender a fallar primero en pequeño. Compartir estos aprendizajes abiertamente para que todos aprendan. “Proteger” los errores solo deja abierta la puerta para repetirlos.
- Entrenar la parte emocional del equipo. El dolor del fracaso se gestiona mejor con herramientas de inteligencia emocional, como el método de coaching RULER.
Si nos enfocamos en las lecciones, si no negamos lo ocurrido y si elegimos construir sobre lo aprendido, vamos a poder avanzar, mejorar y seguir creciendo.
Ya volveremos a fallar, y cada vez mejor.
