Con un acuerdo que ronda los USD 82.700 millones, la plataforma roja sumó miles de títulos a su ya gigantesca biblioteca.
Dicen que en la industria del entretenimiento todo es posible, pero lo que ocurrió ahora parece sacado de un guión de ciencia ficción. Netflix, la empresa que empezó enviando DVDs por correo, acaba de comprar nada menos que Warner Bros. Discovery, heredera de algunos de los catálogos más icónicos del planeta.
Literalmente absorbió una parte del ADN de Hollywood. La operación que ronda los USD 82.700 millones, le permite incluir en su portafolio a HBO Max y todos los universos que esa marca arrastraba como un imán dorado en la que destacan historias profundas, series que definieron décadas y películas que marcan generaciones.
¿Qué implica esto para usuarios y la industria en general? Para los usuarios significa tener acceso en un solo lugar a blockbuster, clásicos, series históricas y contenido nuevo, una biblioteca casi incomparable, menor necesidad de suscribirse a múltiples plataformas para conseguir variedad y calidad.
Para la industria en sí supone la remodelación del mapa global del cine y las plataformas de streaming: franquicias poderosas y, por supuesto, distribución masiva es igual a un nuevo estándar.
En cuanto a los riesgos, expertos hablan de que la operación podría afrontar fuertes revisiones antimonopolio, dado el poder que concentraría la nueva entidad. También mencionan que existe preocupación sobre el futuro del cine tradicional y la distribución en salas. Algunos advierten que la transición hacia el streaming podría perjudicar a la exhibición teatral y al negocio cinematográfico independiente.