Alexandra Cortese
MSc en Comunicación Corporativa y Reputación
Una de las cualidades más importantes en un líder es la de saber mantener la calma en la tormenta, contener a su equipo en los momentos de incertidumbre. No basta con el carisma o con habilidades técnicas impresionantes, esta persona muestra su esencia al saber guiar con seguridad, tomar decisiones con firmeza y mantener la concentración con las turbulencias de su propia vida.
Lograr esto no es tarea fácil por lo que es clave encontrar herramientas que nos ayuden a desarrollar estas habilidades. El deporte es una; la tendencia de CEOs triatletas existe por algo. La religión podría verse como otra, la fuerza de la fe trae consigo resiliencia y estabilidad. En esta nota quiero hablarte de una tercera, que descubrí después de años de hacer yoga: la respiración consciente. Respirar es lo primero y lo último que hacemos en esta vida. Pero este acto instintivo, si se vuelve consciente, tiene un poder que trasciende de la supervivencia. Te cuento un poco más para que puedas usarlo en tu día a día.
Todos tomamos oxígeno para sobrevivir, pero no todos respiramos.
Una respiración profunda antes de hablar en público, de entrar a una reunión difícil o de enfrentar un conflicto, puede cambiarlo todo. Al hacerlo, activamos el nervio vago, que regula el sistema nervioso parasimpático, el que calma el cuerpo y la mente. A nivel cerebral, respirar profundo aumenta el flujo de oxígeno a la corteza prefrontal, el área responsable de la toma de decisiones, la empatía y la regulación emocional. Por eso, una respiración consciente no solo mejora el autocontrol: literalmente nos hace más lúcidos y menos reactivos.
Si la inhalación nos activa, la exhalación nos libera. Cada vez que exhalamos largo y lento, enviamos una señal al cuerpo de que “todo está bien”. El ritmo cardíaco se desacelera, el cortisol (la hormona del estrés) disminuye y la mente recupera claridad. La exhalación es una metáfora poderosa para el liderazgo. Uno de los mantras que me acompaña hace años es que los problemas se solucionan y las realidades se aceptan. No podemos controlar todo lo que pasa, ni en la empresa, ni en la vida, pero sí podemos solucionar lo que sí ysoltar lo que no depende de nosotros. Saber ambas nos guía al camino correcto, pero saber exhalar lo que no podemos cambiar nos abre la mente a caminos alternativos.
Algunos ejercicios
Existen respiraciones para energizar, calmarnos o meditar. Las respiraciones rápidas nos dan ese impulso que a veces necesitamos y no tenemos; un ejercicio muy corto que me gusta mucho es el de inhalar dos segundos por la nariz y exhalar dos segundos por la boca con fuerza (como si quisieras empañar un vidrio). Hacer esto por un minuto nos trae vitalidad.
Para relajar sin embargo, las respiraciones largas y controladas son las más efectivas. La respiración cuadrada es una que encuentro muy útil: inhalar por dos segundos; retener dos segundos; exhalar por dos segundos y volver a retener dos segundos. Hacer esto por dos vueltas y luego subir a tres segundos, por tres vueltas y terminar en cuatro segundos por cuatro vueltas.
Hay varias técnicas que podemos aprender pero lo más importante es tomar consciencia del presente. Te invito a que lo hagas ahora mismo, prestando atención a como está tu respiración hoy, como están tus emociones ahora mismo; nota si tenés alguna tensión en el cuerpo o si tenés algún pensamiento que no sale de tu mente. Tomate un minuto para inhalar largo y luego exhalar, si podes, con sonido, como haciendo la letra aaaaaa. Este ejercicio sencillo tiene el poder de resetearte; te aliento a que lo practiques cada vez que lo necesites.