A pesar de contar con una estructura legal sólida, Paraguay mantiene un mercado fiduciario pequeño, subutilizado y frenado, quizás, por desconocimiento. Estas son las recomendaciones que compartió en su reciente visita el jurista colombiano, Luis Baena, que podrían contribuir a destrabar un mercado con enorme potencial.
1. Energía y agro: El fideicomiso puede destrabar inversión en sectores estratégicos. Este es el caso de la energía, del agro, la industria y los servicios públicos, que son espacios naturales para estructuras fiduciarias, pero que siguen infrautilizados por falta de difusión y proyectos impulsados desde lo público y lo privado.
2. Economía verde: Los fideicomisos son ideales para proyectos ambientales y fondos verdes. Paraguay podría canalizar inversiones sostenibles a través de vehículos fiduciarios, alineándose a tendencias globales en transición energética y financiamiento verde.
3. Infraestructura: El fideicomiso permite obras públicas más transparentes, confiables y financiables. Es la herramienta preferida en la región (Perú, Colombia, Ecuador) para carreteras, agua potable, saneamiento y proyectos urbanos. Paraguay tiene espacio para replicarlo.
4. Real estate e industria: El instrumento ayuda a estructurar proyectos inmobiliarios y productivos con seguridad jurídica. Paraguay podría aprovechar mejor, modelos que en Uruguay, Argentina y Colombia ya son estándar para grandes desarrollos.
5. Universidades y gremios: Sin educación financiera y jurídica, el mercado no despegará. Abogados, economistas, empresarios y jueces deben conocer la figura. Facultades y gremios deben incorporar materias y programas para profesionalizar el sector y reducir el “temor a lo desconocido”.
6. Si Paraguay educa, difunde y profesionaliza, puede convertirse en un hub fiduciario regional: Si no lo hace, el mercado permanecerá estancado. El futuro depende exclusivamente de cuánto se invierta en conocimiento y promoción de la figura.