Christian Kennedy
Director de London Import
Quiero creer que este no es otro artículo más repitiendo lo mismo sobre resiliencia, un tema que para algunos ya podría estar gastado y hasta reducido a posibles obviedades.La base de la biología y de la existencia de la vida misma, como misión única, es esta: resistir y sobrevivir. No es necesaria la conciencia per se para que las formas más simples de vida tengan esto programado en sus células.
Desde los inicios de la humanidad, y grabado en escritos de grandes pensadores, el ser humano se ha preguntado cosas como: “¿Cómo persisto? ¿Cómo resisto?” o “¿Por qué me pasa esto a mí?”. Revelación importante: no solo te pasa a vos.
“Me has preguntado, Lucilo, por qué, si el mundo está gobernado por la providencia, tantos males sobrevienen a los hombres virtuosos.” – Séneca, Sobre la Providencia. Básicamente, Lucilo le preguntaba a su amigo Séneca por qué le pasaban cosas malas si era una buena persona.
Podemos considerar que son dificultades de vida, o “cosas malas”, según las vivencias y experiencias de cada uno. Para esto, podríamos entrar en psicología, percepción y una mirada a la pirámide de Maslow sobre la jerarquía de las necesidades humanas, pero mejor en esta oportunidad iremos por otro lado.
Hablar sobre la resiliencia y aprender de ella es un clásico del storytelling, a través del tiempo y las culturas. Ejemplo: “El viaje del héroe”. La vida cotidiana del personaje, su experiencia transformativa (un gran desafío enfrentado) y el retorno triunfador, volviendo más fuerte y más sabio.
La resiliencia no es no caerse o no romperse. Mayor resiliencia es igual a mayor velocidad en la que logramos resetearnos de esa situación adversa y volver a empujar hacia adelante.El objetivo de la resiliencia empresarial es el mismo que el de la existencia humana: resistir, adaptarse, sobrevivir, continuar.
Andrew Huberman, neurocientífico, habla de esto. La tenacidad y la fuerza de voluntad son base de la resiliencia. Así como los músculos se entrenan con peso progresivamente más pesado, el cerebro debe ser empujado a desarrollar más resiliencia, lo que nos ayudará a mantener el esfuerzo bajo presión y resistir impulsos contrarios de desistir.
En el cerebro, la corteza cingulada media anterior actúa como un nodo clave en la evaluación del esfuerzo y la toma de decisiones bajo presión, trabajando en conjunto con el sistema de recompensas (dopamina, serotonina), la corteza prefrontal (que analiza reglas, contexto y estrategia), la interocepción y la exterocepción (lo que sentimos por dentro y por fuera) y las áreas premotoras (qué hacer o no hacer). Integra y asigna energía cerebral y corporal, sobre todo cuando hay fricción o resistencia, y ayuda a decidir si vale la pena afrontar esa resistencia.
¿Cómo podemos reforzarla? Haciendo cosas que nos incomoden en dosis de pequeños incrementos. Retos seguros que nos empujen a probar el siguiente paso, algo nuevo e incómodo, y lograr empujar “cinco minutos más”. Estos pueden (y deben) ser esfuerzos físicos y mentales. Actualizarse física y mentalmente es clave.
El éxito puede llegar a cualquiera, sin importar sus capacidades. Sólo quienes han enfrentado adversidades podrán mantenerse en él.En los negocios, los desafíos y obstáculos son inevitables. Recuperar y mantener el foco en tiempos difíciles es crucial. Entender la dicotomía del control. Mantener gratitud y un optimismo resiliente, no irrealista.
“Sueños + realidades + determinación = Una vida exitosa”. – Ray Dalio.