El Puente de la Integración une las ciudades de Presidente Franco (Paraguay) y Foz de Yguazú (Brasil). Foto: Gustavo Galeano.
01/09/2025 15:39
Los nuevos polos de inversión en Paraguay
Por: Alba Delvalle
Por un lado, el Corredor Bioceánico que conectará dos océanos, y por el otro, infraestructura en desarrollo con expansión de parques industriales, turismo y servicios transversales a una triple frontera con el Puente de la Integración.
En el corazón de América del Sur, una isla rodeada de tierra con menos de siete millones de habitantes, Paraguay florece como esta primavera, como la alternativa de desarrollo para grandes inversores que buscan consolidarse en esta parte del mundo, alejado de los conflictos geopolíticos o guerras comerciales.
Ahora bien, por qué el país resulta interesante o, más bien estratégico, es la interrogante que buscamos responder en este especial, para lo cual conversamos con referentes externos que mostrarán las ventajas de los dos nuevos polos de atracción de inversiones: El Chaco con la Ruta Bioceánica, y el este del país, con el Puente de la Integración como nuevos puntos neurálgicos.
El nuevo corredor bioceánico, al que ya llaman, la ruta del dinero, goza de una conectividad estratégica, pues unirá los puertos del Atlántico (Brasil) y el Pacífico (Chile) en menor tiempo y costo, uniendo a estos países además de Paraguay y Argentina, con el fin de integrar y facilitar el comercio regional. Su paso por Paraguay, a través del Chaco, contempla el Tramo 3 de la ruta PY15, de aproximadamente 224 kilómetros que conecta Mariscal Estigarribia con el paso fronterizo de Pozo Hondo hacia Argentina.
Los sectores con mayor potencial aquí son la agroindustria, la carne, soja, algodón, biocombustibles, así como la industria manufacturera y el régimen de maquila, además del comercio y servicios logísticos transfronterizos. Esto, gracias a la infraestructura que está comenzando a detonarse, con futuros parques industriales y zonas francas en el Chaco, a más de los régimenes e incentivos ya vigentes en el país. Es decir, puede ser un hub logístico y productivo.
El Puente de la Integración, ofrece igualmente conectividad estratégica como enlace vial entre Foz de Iguazú (Brasil) y Presidente Franco (Paraguay), facilitando el tránsito de carga y personas, complementando al Puente de la Amistad, reduciendo tiempos y congestión. Aquí los sectores con mayor auge podrán ser el comercio binacional: retail, distribución y logística, así como la industria de ensamblaje y maquila orientada a la exportación, y el turismo y servicios vinculados a las Tres Fronteras.
Su infraestructura en desarrollo con la expansión de parques industriales en Alto Paraná, mejoras en rutas de acceso y conexión a puertos secos, además de los beneficios fiscales del régimen de maquila y zonas francas, facilidades aduaneras y acuerdos comerciales con Brasil y el Mercosur, con gran potencial de convertirse en un polo industrial complementario al Chaco.
¿Por cuál de las dos opciones optar? Para Carlos Medina, director ejecutivo de la Cámara Chileno Paraguaya de Comercio, el Chaco paraguayo, y toda su zona de proximidad con el Corredor Bioceánico, ofrecen extraordinarias posibilidades para la instalación de empresas en el área de agroindustria, como lo es la transformación de carnes y granos en productos con valor agregado.
“Para el rubro cárnico, estoy pensando en un sector de rápido crecimiento global, como son los alimentos “Ready to cook” o listos para cocinar. ¿Por qué no instalar en el Chaco paraguayo plantas de producción para exportar hacia el Mercosur y el Asia Pacífico?”, planteó. El fundamento, materia prima, terrenos industriales aún a valores accesibles para pymes incluso, energía industrial económica y mano de obra deseosa de un empleo formal.
Carlos Medina, director ejecutivo de la Cámara Chileno Paraguaya de Comercio. Foto: Gentileza.
Aseguró que Paraguay es un eficiente productor de alimentos y puede duplicar su hato ganadero, en aves y cerdos, lo cual es un bonito desafío, dijo. “Ningún otro país en el mundo es capaz de producir carnes Brangus de primera calidad a 7.000 dólares la tonelada. Sólo Paraguay”, exclamó.
Federico Lannes, contador y miembro del Instituto de Auditores Internos de Argentina, nos deja un comparativo que invita a reflexionar, de que el departamento de Alto Paraná cuenta con una economía diversificada: agroindustria establecida, maquiladoras, turismo dinámico (especialmente compras fronterizas y eventos), agricultura y ganadería robustas, y alto peso relativo en la economía nacional. Representa casi el 14 % del PBI histórico, comenta.
A diferencia del Chaco paraguayo, que tiene actividad económica primaria (ganadería y algo de agricultura) un turismo moderado, aun limitada industrialización o procesamiento, lo que refleja una baja participación en PIB. Aunque la corredor vial Bioceánico es una apuesta a futuro, hoy la participación en PIB de sus departamentos es baja, pero existe una ola de obras como rutas, puentes, terminales, parques logísticos, que acortarán tiempos a puertos de Atlántico/Pacífico.
En el este del país existe un 50 % de concentración de las empresas maquiladoras, en tanto que, en el Chaco, con presencia creciente, pero aún incipiente de 5 empresas en Presidente Hayes y otros vinculados a confecciones, plásticos, alimentos, metalmecánica y servicios, apalancados por la nueva logística del corredor y futuro puente de la Bioceánica.
Federico también comparte la propuesta académica de ambas regiones, con una amplia oferta de universidades (7) en Alto Paraná en áreas de ingeniería, ciencias sociales, de la salud, derecho y administración. En tanto que, en el Chaco, detalla una oferta limitada con dos universidades. En cuanto a la diferencia en infraestructura, la zona este está más desarrollado con puentes internacionales, subestaciones y una mayor densidad urbana, lo que en la región chaqueña todavía se está encaminando con algunos déficits como caminos, energía y posibles costos logísticos internos más elevados.
Federico Lannes, contador y miembro del Instituto de Auditores Internos de Argentina. Foto: Gentileza.
A lo que el chileno sostiene que la transformación del área de granos en el Chaco puede ser una salida, para la alimentación humana y nutrición animal a bases de soja, algodón, arroz y chía, que es lo que demanda el mundo, remarca. Esto, ante la discusión por los valores de los alimentos, un problema a nivel global, agravado por la pandemia y las distorsiones en las cadenas de suministro. Pasa en Paraguay, en Chile y en Europa.
“Hay que producir más, aumentar la oferta, estoy seguro que el Chaco paraguayo nos va a sorprender gratamente en los próximos años. Así no sólo los paraguayos podrán acceder a alimentos más baratos, sino también nosotros los chilenos y el mundo entero”, subrayó.
En el área de maquila, lo mismo, aporta, pues Paraguay en el centro de Sudamérica, y a través del Corredor Bioceánico con salida directa al Pacífico por el puerto chileno de Antofagasta, puede transformarse en el gran clúster de manufactura liviana y de mediana transformación.
“Pienso en ropa, procesamiento de aceros y maderas, industria farmacéutica, construcción prefabricada. En logística, hay que brindar servicios de alimentación y hotelería a los miles de camiones que cruzarán por el Corredor Bioceánico desde el centro de Brasil. En fin, las oportunidades serán muchas y los desafíos también”, remarcó Carlos.
Aunque el argentino Federico, que trabaja desde hace un tiempo en la zona de Ciudad del Este, alega que Alto Paraná se destaca como la principal región productora y exportadora de soja en Paraguay, con una infraestructura avanzada y condiciones climáticas favorables que permiten altos rendimientos y eficiencia en la producción.
No obstante, afirma que el Chaco paraguayo muestra una tendencia hacia la diversificación agrícola, con cultivos de soja, maíz, arroz y algodón, en medio de desafíos climáticos y limitaciones en infraestructura. Pese a ello, ha mostrado avances en la adopción de tecnologías agrícolas y en la expansión de su participación en las exportaciones nacionales.
Concluyendo, ambas regiones son esenciales para la seguridad alimentaria y la economía del país, pero presentan características y desafíos distintos que requieren enfoques específicos en políticas agrícolas y desarrollo regional, según Federico.
La habilitación del Puente de la Integración, cuya obra central ya está terminada, no es muy certera y pende de los trabajos complementarios hacia el lado brasileño, se habla de fines de este 2025 e incluso para el 2027. En tanto que, en el Corredor Bioceánico, que conlleva también la construcción del puente entre Carmelo Peralta y Puerto Murtinho, se espera que culmine para mediados de 2026.

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