Un croissant puede transformar tu día, y un sueño bien amasado redefinir tu destino. Así lo interpretaron Eric Gorlini y su esposa tras dejar la bruma del norte de Francia para escribir una historia de excelencia en Paraguay. Con Le Patissier, el respaldo comercial estratégico de Benoît Libourel y el próximo lanzamiento de Voilà, acercan alta pastelería y helados artesanales puros, como el innovador helado de cerveza, a quienes saben reconocer el arte del sabor.
Hace ocho años, Eric Gorlini y su esposa dejaron el noreste de Francia, un lugar de cielos grises, lluvias eternas y calles vacías durante meses, buscando una nueva oportunidad para emprender y construir una nueva vida.
Con 40 años de experiencia en el mundo de la gastronomía, especialmente en la producción artesanal de pastas y panificados, decidieron que era hora de comenzar otra vez. Querían un país cálido, donde se sintieran bienvenidos y donde sus sueños tuvieran espacio para crecer.
Así fue como, casi por casualidad, el destino los llevó a Paraguay. Sin conocer demasiado sobre el país, confiaron en recomendaciones de otros franceses emigrados y en el 2016 aterrizaron en Asunción. “El calor era brutal, pero nos enamoramos de la tranquilidad de las calles, de la calidez de la gente. Sentíamos que podíamos caminar de noche sin miedo, algo que ya no era tan común donde vivíamos”, recordó Eric mientras nos invitaba a degustar un rico café y croissants recién hechos.
Se instalaron en la ciudad de Luque, en una modesta casa, con portones y jardín, en la que también funciona su taller gastronómico. Pero el camino no fue sencillo, confesó el maestro pastelero.
Contó que su primera sociedad no funcionó como esperaban. Sin embargo, las casualidades de la vida los llevaron a una cena donde conocieron a Benoît Libourel, empresario francés radicado en Paraguay, miembro de la Unión Industrial Paraguaya y presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa. Con su apoyo, Eric y su esposa pudieron reenfocar el negocio dividiendo roles. Por un lado, Eric se dedicó completamente a lo suyo, la producción artesanal de panadería y pastelería, mientras Benoît tomaba las riendas comerciales.
Así nació Le Patissier, un taller de alta gastronomía que se especializa en panadería y repostería y que hoy abastece a los mejores hoteles, cafeterías y restaurantes del país a través del canal profesional (B2B), trabajando con clientes como Délice de France, La Galette, el Dazzler, Talleyrand y el Sheraton, entre otros.
Eric y su equipo producen artesanalmente croissants, panes de chocolate, macarrones y una amplia gama de especialidades francesas, manteniendo un compromiso inquebrantable con la calidad y la pureza en cuanto a materia prima, ya que toda la producción es sin conservantes ni aditivos, todo elaborado como se hace en las mejores tradiciones europeas.
Y porque la pasión nunca deja de reinventarse, Eric y Benoît recientemente se animaron a un nuevo desafío: los helados artesanales. No cualquier helado, claro. Uno de sus lanzamientos más originales es el helado de cerveza, una creación que combina dulzura con el sutil amargor típico de la bebida, logrando un sabor verdaderamente único. “Es algo disruptivo, algo que nadie esperaba, pero que conecta mucho con la identidad paraguaya, donde la cerveza tiene un lugar especial”, aseguró Benoît
Además, explicó que en su menú heladero se destacan otros sabores clásicos como chocolate, americana, vainilla, cookies, dulce de leche, frutilla, azul con chocolate blanco, pero igualmente artesanales, como el de ron con pasas (en donde las uvas son maceradas por 48 horas) o el pistacho natural, hecho exclusivamente con frutos pelados, sin colorantes ni esencias artificiales.
“La filosofía de Le Patissier es clara. No buscamos competir en volumen, sino en calidad”, acotó Eric y dijo que con una producción que ronda las dos toneladas mensuales, la meta es seguir abasteciendo a sus clientes tradicionales, pero también abrir nuevas puertas.
Próximamente, lanzarán una innovadora plataforma de suscripción (Voilà), que permitirá al público general recibir en su casa, de forma periódica, sus productos congelados: panes de masa madre, croissants, macarrones, postres y, por supuesto, los nuevos helados artesanales.
Así, cualquier persona podrá tener en su freezer los productos listos para disfrutarlos en cualquier momento.