La industria azucarera y alcoholera, es un sector que viene evolucionado a lo largo de más de 150 años, convirtiéndose en uno de los pilares económicos del país. En promedio, aporta alrededor de USD 17 millones anuales en impuestos directos, o lo que sería un 0,5 % de las recaudaciones tributarias del país.
El Centro de Estudios Económicos (CEE) de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) en conjunto con el Centro azucarero y Alcoholero Paraguayo (CAAP), compartieron un informe sobre la caña de azúcar, cuya producción nacional se mantiene en auge con la industrialización de esta materia prima, que se destina a grandes mercados internacionales.
La industria azucarera y alcoholera viene registrando un crecimiento sostenido a lo largo de más de 150 años mediante el cultivo de caña de azúcar, mediante la transformación en la producción de azúcar y el auge de la fabricación de alcohol. El CEE remarca que desde sus inicios en el siglo XIX, la caña de azúcar jugó un papel determinante en la historia agrícola de Paraguay.
En ese sentido, el Jefe Senior del CEE, Julio Fernández, hace un recuento de lo logrado hasta ahora, ya que en 1863 se destinaban aproximadamente 6.188 hectáreas al cultivo y para 2022, la superficie alcanzó 90.335 hectáreas, lo que permitió que la producción de caña se elevara a unos 7,2 millones de toneladas en 2021.
De este total, el 42 % se procesa en azúcar, el 25,7 % en alcohol, el 10,1 % en miel de caña, y el restante 22 % se destina a forraje para animales. Luego de un periodo de desaceleración entre las décadas del 60 al 80, a partir del 2000 se observó un repunte significativo, aunque en la última década el crecimiento se volvió irregular.
Ya en 2023, la producción azucarera registró un aumento del 11 %, alcanzando 170.886 toneladas, lo que representó el 0,6 % del PIB total y el 3 del PIB industrial manufacturero del país. Además de la elaboración de azúcar blanca convencional, desde los 90 se impulsó la fabricación de azúcar orgánica destinada a la exportación. Para el 2014 la producción se dividía equitativamente entre azúcar blanca y orgánica en un 50/50.
En 2018, el azúcar orgánica alcanzó el 65 % de la producción total, aunque en 2022 esta proporción se revirtió volviendo a repuntar en 2023 cuando la producción orgánica ascendió al 52%. Asimismo, el comportamiento exportador de este sector también fue muy variado, recordando que en 1994 sólo se exportaba el 1,4 % de la producción total, que en 2008 se disparó al 55 % y alcanzó un pico del 62% en 2016.
Los últimos registros oficiales al 2023, indican que el 33 % de la producción fue destinada a mercados internacionales, principalmente a Estados Unidos que absorbe el 67 % de las exportaciones, así como a otros mercados europeos como Suiza y Alemania.