Chiara Capdevila. Empresaria
Comparto con ustedes un momento importante en la historia de mi primera empresa. Después de casi 16 años liderando esta compañía que fundé y vi crecer desde sus inicios, tomé la decisión de dar un paso al costado como gerente general y designar en este rol a una persona en quien confío plenamente y que, sin duda, llevará a nuestra organización a enfrentar nuevos retos.
Tomar esta decisión no fue fácil. Quienes han construido algo desde cero saben lo que implica delegar y confiarle a otra persona la dirección de un sueño propio. Desde los primeros días, mi empresa fue mi proyecto de vida y un legado que siempre soñé que perdurara en el tiempo. Me tomé varios meses para el proceso de selección, y esto me permitió reflexionar sobre cómo llevar a la empresa al siguiente nivel, garantizando su crecimiento y solidez en el futuro.
La designación de una nueva gerente general fue una experiencia llena de sentimientos encontrados: gratitud, orgullo, felicidad, pero también una gran satisfacción al ver cómo el equipo fue evolucionando. Saber que el liderazgo puede pasar a una persona tan capaz y comprometida me da una paz inmensa y confirma que la decisión de profesionalizar nuestra estructura es la correcta.
Uno de los mayores aprendizajes que he tenido como empresaria es la importancia de profesionalizar la compañía. Al estructurar la empresa con liderazgo especializado y delegar estratégicamente, garantizamos la eficiencia operativa y fortalecemos los pilares de nuestra organización para enfrentar nuevos desafíos. Profesionalizar significa dejar de depender de una sola persona y construir un equipo sólido y multidisciplinario, que comparta la visión, los valores y que posea la experiencia y el conocimiento para llevarla aún más lejos.
Con la nueva gerente general, la empresa se beneficiará de una dirección renovada, con nuevas ideas y estrategias para consolidar nuestra posición en el mercado. Esta transición nos permitirá optimizar procesos, fomentar una cultura de innovación y asegurar que nuestro crecimiento esté sustentado en prácticas empresariales sólidas y responsables. Además, profesionalizar la estructura directiva impulsa una mayor resiliencia y adaptabilidad, características esenciales en un mercado en constante cambio.
Mientras asumo un rol más estratégico, siento una inmensa gratitud hacia quienes han sido parte de este proceso y hacia quienes seguirán trabajando para que la empresa alcance nuevas metas.