El arbitraje de inversiones está ganando protagonismo en nuestro país. Así lo señaló Raúl Pereira Fleury, asociado senior de Ferrere Abogados, quien mencionó que este no solo ofrece un mecanismo ágil y confiable para resolver disputas, sino que también refuerza la confianza de los inversionistas extranjeros al mitigar riesgos políticos y regulatorios.
Tras el grado otorgado por la calificadora Moody´s a Paraguay, el arbitraje de inversiones cobra relevancia para la creación de un entorno de inversión más seguro y atractivo.
FOCO conversó con Raúl Pereira Fleury, asociado senior de Ferrere Abogados, quien destacó los beneficios del arbitraje para el ecosistema inversor y explicó cómo tendencias globales, como la transición energética, los criterios ESG (Environmental, Social, Governance) y las reformas regulatorias derivadas del cambio climático, pueden influir en las inversiones extranjeras en Paraguay.
Antes de profundizar en el tema, Raúl aclaró que el arbitraje de inversiones es un método alternativo de resolución de disputas, que reemplaza a los tribunales estatales basándose en el acuerdo entre las partes. “No es un paso previo a los juzgados, sino que sustituye a estos, y su principal característica es que suele involucrar a Estados soberanos o entidades estatales”, reveló. Además, agregó que las disputas suelen centrarse en la interpretación de tratados y normas internacionales, con la mayoría de los reclamos basados en tratados bilaterales de inversión (TBI).
Una diferencia notable frente al arbitraje comercial, opinó, es el mayor grado de transparencia, ya que el arbitraje de inversiones tiene menos confidencialidad. “Por ello es crucial contar con un marco robusto de arbitraje, que no solo refuerce la seguridad jurídica, sino que también atraiga más inversión extranjera directa (IED)”, enfatizó. Y es que la confianza que genera un sistema de resolución de disputas claro y confiable es clave para mitigar riesgos políticos y cambios regulatorios inesperados, lo que incentiva la llegada de capital extranjero.
El especialista remarcó, además, que el arbitraje ofrece un proceso neutro, imparcial y especializado para resolver disputas, lo que lo convierte en una herramienta ideal tanto para grandes empresas como para pymes. Además, dijo que su flexibilidad permite la resolución rápida de conflictos, incluyendo la opción de audiencias virtuales, una tendencia que ha cobrado fuerza en los últimos años.
Desafíos y mejoras institucionales. Raúl advirtió que, si un laudo arbitral se enfrenta a presiones políticas o es anulado por corrupción, la impresión que tienen los inversionistas de nuestro país como un destino seguro puede verse afectada. Por ello, es crucial fortalecer las instituciones judiciales para garantizar la correcta ejecución de los laudos y mantener la confianza de los inversionistas.
Además, enfatizó en la necesidad de adoptar tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, paraoptimizar los procesos arbitrales, haciendo que sean más eficientes y transparentes. “Las plataformas de resolución de disputas en línea (ODR) también están ganando popularidad, permitiendo la digitalización completa de los procesos arbitrales, algo que ha demostrado ser especialmente útil en tiempos de pandemia”, concluyó.