Carlos A. Primo Braga
Profesor Asociado de la Fundación Don Cabral y exdirector de Política Económica y Deuda del Banco Mundial.
La historia de Rusia está marcada por varios momentos en que los conflictos militares se vieron influenciados por las condiciones climáticas. La expresión el “General Invierno” se ha vuelto popular para explicar algunos de los éxitos militares rusos en los últimos siglos.
En 1708/09, las tropas invasoras suecas del rey Carlos XII se vieron significativamente afectadas por uno de los inviernos más fríos de la historia (se estima que casi la mitad de los soldados suecos murieron a causa del frío), lo que facilitó la victoria del zar Pedro I en la batalla de Poltava. En 1812, las tropas de Napoleón ya en retirada, tras llegar a Moscú, fueron diezmadas por los rusos con el apoyo del “General Invierno”. Napoleón, en una carta a la emperatriz María Luisa, dijo que “...el invierno fue nuestro desastre. Nos hemos convertido en víctimas del clima de Rusia”. Y durante la Segunda Guerra Mundial, el “General Invierno” desempeñó un papel decisivo en la batalla de Stalingrado (1942-43) y en la destrucción de las tropas del Sexto Ejército nazi.
Actualmente, existe un gran debate sobre el impacto del invierno en el Hemisferio Norte con respecto a la guerra en Ucrania. Lo más probable es que el invierno dificulte la contraofensiva ucraniana en las regiones bajo control ruso. Una eventual estabilización del frente durante el invierno permitirá a Rusia reorganizar sus fuerzas e incorporar (y entrenar) nuevos soldados movilizados. Pero el papel del “General Invierno” podría ser aún más decisivo en términos de estabilidad de la coalición aliada, que brinda apoyo económico y militar a Ucrania. El impacto de la guerra y el invierno en la evolución de los precios de la energía, en particular el del gas natural, tendrá un efecto significativo en las economías europeas.
Las sanciones impuestas a Rusia por Occidente han impactado en la economía del país, pero mientras Rusia consiga vender sus exportaciones a otros países (China, India, Turquía...) los efectos de las sanciones serán mitigados. La estrategia de Rusia también ha impuesto costos importantes a las economías europeas: los precios del gas y la electricidad han aumentado hasta 15 veces en algunos mercados en comparación con los precios de 2021.
Con la llegada del invierno, Rusia apuesta a que el aumento de la demanda de energía podría generar la necesidad de racionamientos con impactos significativos en las economías europeas, especialmente en Alemania. La expectativa es que el apoyo político, económico y militar a Ucrania sea cada vez más impopular. Esta sería una importante contribución del “General Invierno” a Rusia.
Cabe señalar que las expectativas de crecimiento en Europa se están deteriorando significativamente. En febrero de 2022, el FMI predijo que los países de la eurozona crecerían un 3,9% en 2022 (y un 2,6% en 2023). Las estimaciones más recientes (10/2022), sin embargo, sugieren un crecimiento de 3,1% en 2022 (y solo 0,5% en 2023) para la región.
Esta tendencia de desaceleración también se observa en el contexto de la economía mundial, de 4,4% a 3,2% en 2022 (y de 3,8% a 2,7% en 2023). Incluso China, que tradicionalmente ha hecho una importante contribución al crecimiento mundial, ha experimentado una desaceleración económica, en parte como reflejo de su política Covid-Zero, y las estimaciones actuales sugieren un crecimiento del 3,2% en 2022 (y del 4,4% en 2023).
Este escenario de crecimiento limitado se complementa con altos niveles de inflación en los países industrializados y la expectativa de que las tasas de interés seguirán aumentando en los próximos meses. El escenario macroeconómico y la crisis geopolítica en Europa del Este apuntan a que el dólar seguirá sobrevaluado en 2023.
Para los países del Mercosur, estas tendencias sugieren un 2023 de muchos desafíos, ya que los precios de las materias primas se verán afectados negativamente y el apetito de la Unión Europea por ratificar el tratado de libre comercio con el Mercosur en medio de una recesión se reducirá aún más. Es importante esperar que las externalidades del “General Invierno” no afecten significativamente la economía mundial. Las implicaciones de este escenario para los países y empresas del Mercosur se exploran en el contexto del programa PAEX de la Fundação Dom Cabral.