Guido R. Britez Balzarini
Socio gerente de Sunergos
Las capacitaciones en habilidades blandas, o humanas, no consisten en simples traspasos de información, como hasta cierto punto se podrían considerar a las capacitaciones en temas técnicos, por ejemplo, las capacitaciones en contabilidad, marketing, criar abejas, cocinar tortas o cualquier otro tema técnico. Las capacitaciones en habilidades blandas son complejas y llevan tiempo porque sus contenidos generalmente implican en los alumnos demandas profundas de cambio de conductas.
Para que sean exitosas, primero es necesario que el capacitador tenga una buena base en capacitación de adultos y, segundo, es necesario tener en cuenta los siguientes factores:
Presentar el nuevo contenido en el marco de un contexto. En la mayoría de las capacitaciones en habilidades blandas, no se trata solo de mostrar los pasos para llevar a cabo una nueva conducta, sino primero hay que desarrollar un contenido que actúe como contexto para facilitar el aprendizaje del objetivo (delegar). En este caso, un instructor hábil es consciente de que no se trata solo de mostrar los pasos para delegar, sino empezar por lograr que el alumno comprenda y acepte que su rol es “trabajar a través de la gente” (el contexto) y por lo tanto debe ser consciente que delegar es parte de su rol.
Presentar un mismo contenido desde varios ángulos. Un contenido de habilidades blandas debe ser presentado de manera que motive a abandonar la conducta anterior e invite a asumir la nueva, lo cual impacta en el tiempo de capacitación. Por ejemplo, el instructor debe enseñar de manera que el alumno experimente cada contenido desde diferentes ángulos, por ejemplo, a través de la combinación de presentaciones con ejercicios, debates con tareas de comprensión, reflexiones con trabajos prácticos o probar la nueva conducta en la vida real.
Alentar a cambiar creencias limitantes. El instructor debe diseñar y entregar los contenidos de manera que inspiren, que motiven al cambio y den al alumno el tiempo necesario para “luchar” internamente con un nuevo concepto que le cuesta aceptar. Por ejemplo, he conocido líderes a quienes les cuesta escuchar, y tras realizar un análisis introspectivo descubrieron que no escuchan porque en el fondo del cerebro albergan la creencia o comando que “escuchar es rebajarse o demostrar ignorancia”, lo cual bloquea toda posibilidad de escuchar. Ese análisis introspectivo lleva su tiempo.
Comprender que el cambio tiene fases. Aprender implica cambiar y el instructor debe tener conciencia de que el cambio no ocurre de manera rápida o automática, y que el alumno pasa por diferentes fases al enfrentar un cambio: negación, enojo, depresión, negociación y aceptación. Es muy normal que un alumno no acepte una propuesta de cambio de conducta de buenas a primera, ya que generalmente debe pasar por las fases mencionadas para finalmente llegar a la aceptación, lo cual, de nuevo lleva su tiempo.
Inspirar el cambio del “ser” el objetivo final. Volviendo al ejemplo anterior, un instructor puede mostrar los pasos para una delegación exitosa (el hacer ), sin embargo, su estilo de enseñanza debe inspirar al alumno a convertirse en un buen gerente (el ser), de manera que todo su accionar, incluyendo delegar, fluya naturalmente desde su “ser de gerente”, impactando en el tiempo necesario para desarrollar la capacitación.
En resumen, la capacitación en habilidades blandas requiere que el capacitador tenga una buena base en capacitación de adultos y tenga en cuenta el impacto de los siguientes factores en el tiempo de capacitación: la necesidad de un contexto para presentar un nuevo contenido, la presentación de un mismo contenido desde varios ángulos, alentar a cambiar creencias limitantes, comprender que el cambio tiene fases e inspirar el cambio del “ser”, el objetivo final de toda capacitación en habilidades blandas.