Gustavo Rivas
Economista, presidente de Basa Capital
@gustavorivasmasi
Estabilidad macroeconómica, fuerza laboral joven, energía renovable y competitividad fiscal, son algunos de los atractivos que tiene Paraguay como destino de inversiones extranjeras.
Además de fortalecer la seguridad jurídica, urge también crear el marco financiero ideal para ofrecer productos financieros desarrollados al inversor extranjero que está ingresando divisas al país y que, con justa razón, como primera medida busca cubrirse del riesgo moneda.
La cobertura de riesgo de cambio a futuro es una de las herramientas que buscará el inversor extranjero al momento de enviar sus divisas a nuestro país, cambiar a guaraníes e iniciar sus actividades para llevar adelante sus proyectos. Recordemos que el guaraní es considerado una moneda exótica, esto es, no es una divisa negociada en el exterior, por lo que todo extranjero que ingresa al país debe gestionar localmente el riesgo cambiario.
La cobertura de riesgo de cambio es un derivado financiero de gran atractivo para los inversionistas, puesto que permitirá a todo inversor extranjero cubrirse del riesgo de moneda permitiéndole comprar divisas a futuro, cubrirse del riesgo que implica convertir sus divisas “fuertes” a una moneda exótica como es el guaraní. Actualmente nuestro sistema financiero ofrece dos alternativas de cobertura de riesgo cambiario, el primero es el Forward de tipo de cambio, que son operaciones que se realizan entre dos partes que acuerdan comprar y vender divisas extranjeras a plazo. Es una práctica realizada hoy día por los bancos de plaza.
La segunda herramienta es el Futuro de Divisas, que es un producto ofrecido por el mercado de valores y donde el interesado en comprar o vender actúa dentro de un mercado estructurado con un juez que es la Bolsa de Valores de Asunción. Si bien estos productos existen desde hace algún tiempo, los mismos no han podido lograr un crecimiento de relevancia de manera a satisfacer las necesidades de las empresas, especialmente multinacionales, que la exigen en gran proporción.
Muchos factores impiden el desarrollo, tales como desconocimiento de estas herramientas, falta de una curva de referencia de tasas de interés, temor por la presión al alza del tipo de cambio vista que causa la demanda de derivados compra a futuro, que tiene como consecuencia el establecimiento de límites a bancos e instituciones para poder operar este producto en volúmenes importantes y la no menos importante problemática de que muchas instituciones difieren de manera considerable al cotizar y registrar sus operaciones, hecho que genera distorsión en la valoración y afectación de los estados contables de las instituciones financieras.
Sería de gran beneficio considerar una mesa amplia de trabajo con actores financieros calificados, reguladores, importadores y exportadores que ayuden a encontrar alternativas y soluciones a esta problemática, y que permita al país ofrecer una herramienta financiera que dinamizará enormemente la economía y por supuesto, atraerá inversiones de gran porte al país.