Por: María Paz Vaesken R.D
Paraguay es altamente vulnerable al cambio climático y desde hace tiempo está soportando una fuerte presión sobre su biodiversidad. En materia de sostenibilidad el país avanza pero el reloj juega en contra y el tiempo para generar verdaderos cambios se agota, principalmente, el país posee grandes desafíos en materia de empleo verde, un concepto que difícilmente se conozca en los hogares del país y que debería estar presente en todos los empleadores y trabajadores, de manera a enfrentar juntos los problemas económicos, sociales y ambientales que van en aumento ante la falta de acción.
Según Brugnoni Pablo (2020), Empleo Verde en Paraguay, situación actual, oportunidades y desafíos, el número total de empleos verdes estimados alcanza los 34.000, un número muy bajo, que se corresponde con una economía predominantemente marrón, que no suele incluir buenas prácticas ambientales, y con un mercado de empleo que está marcado por la informalidad y los salarios deprimidos.
En este sentido, el especialista Principal en Protección Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Chile, Guillermo Mont, explicó que el empleo verde es aquel trabajo de calidad (agrícola, manufacturero, de investigación y desarrollo, administrativo y de servicios) que contribuye sustancialmente a preservar o a restaurar la calidad ambiental. Por un lado, exige que sea un empleo decente y, por otro, que incluya actividades que ayuden a proteger los ecosistemas y la biodiversidad; reducir el consumo de energía, de materiales y de agua a través de estrategias de alta eficiencia; descarbonizar la economía, y minimizar o evitar por completo la generación de todas las formas de desechos y contaminación.
Por ello, sostiene que el empleo verde nace con la necesidad de corregir el rumbo de desarrollos que no son sostenibles medioambientalmente y que en cierta forma hipoteca la actividad económica y el bienestar del futuro con la contaminación de agua, aire y tierra, en busca de un modelo de empleo que ayude a corregir y mitigar el daño ambiental y adaptarse a las condiciones ambientales y el deterioro de la naturaleza sumado a mejores condiciones laborales, de manera a que el país pueda avanzar hacia una economía de alto impacto y bajo consumo de carbono, estabilidad y bienestar en el futuro que está cada vez más cerca.
Explicó, que el empleo verde engloba, de forma integrada, la calidad del empleo y el cuidado ambiental. Entonces, son empleos verdes aquellos que cumplan con condiciones laborales decentes, donde se manejen desechos, se recicle, promuevan una economía verde, el uso de energías renovables, la adaptación frente a la escasez hídrica; empleos que promuevan el uso eficiente de los recursos naturales o realicen acciones de descontaminación.
Reforestación
“El potencial para estos empleos está en todas las compañías, independientemente del sector, ya que siempre hay espacio para optimizar los recursos de la empresa y hacer que la gestión sea más sostenible medioambientalmente”, agregó.
Sostuvo además que a nivel mundial se habla mucho del cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector energético, pero que Paraguay no es precisamente uno de los países que más emite estos gases.
“El desafío para Paraguay tiene más que ver con aprovechar el potencial eléctrico que tiene su generación hidroeléctrica a través de la electrificación de servicios, como por ejemplo servicios de transporte. En este punto, encontramos empleos verdes en la venta y mantención de vehículos eléctricos, en la construcción e infraestructura para la carga de estos vehículos. También, en el sector transporte hay potencial, sobre todo en la construcción de corredores para bicicletas en zonas urbanas de manera a ser aún más sostenibles o bien la creación de una línea de transmisión que conecte las distintas regiones también abre la posibilidad de generación eléctrica solar con potencial de exportación y de generación de empleo”, dijo.
Pero, según comentó, Paraguay y la región no están muy avanzados en cuanto a empleo verde, ya que se necesitan cambios urgentes y una visión a largo plazo con un compromiso colectivo, donde los sectores de manera conjunta realicen la transición hacia la sostenibilidad ambiental y aunque afirma que existen algunas iniciativas que se podrían destacar, en general para los países de la región es difícil aún lograr una unión de sectores para alcanzar objetivos en esta materia.
energía eólica
“También existen otros obstáculos como el financiero, si le pusiéramos un valor a las emisiones o un impuesto al carbón o a otras formas de degradación medioambiental permitiría no solo generar incentivos concretos para impulsar una transición, sino también mejorar la recaudación para corregir el rumbo, en este sentido, Chile ya tiene un impuesto a las emisiones de gases de efecto invernadero, pero sigue siendo pequeño, entonces no alcanza, pero al menos la institucionalidad ya está para aumentarlo cuando haya acuerdo político y así generar incentivos”, indicó.
Añadió además que los instrumentos financieros son muy efectivos, pero al ser parejos para todos, las empresas más vulnerables tienden a sentir un peso mayor, entonces, según recomienda, se debería iniciar por las compañías que más daño directo causan al medioambiente.
“Existe un potencial de empleo verde en sectores de recolección de residuos, energía, transporte y construcción que requieren de más recursos no renovables y donde se puede trabajar más en la eficiencia del uso de estos recursos y en incentivos tributarios, subsidios, reglamentaciones, capacitaciones y planeación de las políticas públicas. También el sector agrícola es fundamental en el contexto de adaptación donde existe un desafío muy importante en cuanto a eficiencia hídrica donde se abre la posibilidad de generación de empleos verdes que pueden ser desarrollados y que tienen mucho potencial debido a la escasez hídrica que existe hoy y que se pondrá peor dadas las proyecciones climáticas”, explicó.
Por ejemplo, agregó que también existe un potencial enorme en el sector agroganadero, con la reforestación, además, expresó que la industria ganadera necesita pastura, entonces, se podría aumentar la conservación de bosques al 40% y a cambio tener un plan de mejor manejo de recursos hídricos para poder regar las pasturas y tener alimento suficiente para mantener el ganado.
“El empleo en Paraguay se sostiene en gran medida por las pequeñas y medianas empresas y es en donde se genera la mayor cantidad de empleos, pero no necesariamente es donde se genera mayor deterioro medioambiental. Entonces se podría empezar a enfocar primero en las grandes empresas que sí causan mayor daño al ambiente. Las pymes sí pueden ocupar un rol fundamental en la provisión de servicios de adaptación como puede ser la eficiencia hídrica o, recibiendo la capacitación adecuada, incorporando técnicas de construcción más eficientes”, dijo.
Por otra parte, en cuanto a estructura y gobernabilidad, sostuvo que Paraguay avanzó, ya que actualmente cuenta con un Ministerio del Medioambiente y a través de este se podrían articular ciertas conversaciones, una situación que no existía antes, incluso, indicó que ahora sería más fácil que este ministerio pueda convocar al Ministerio de Trabajo, Transporte, de Obras públicas, Vivienda para establecer objetivos y trabajar juntos para lograr empleos verdes y una transición justa. Entendiendo que ya existe una institucionalidad, se debe reconocer y es un paso que se debe aprovechar para avanzar.
En cuanto a los principales desafíos para Paraguay, el especialista aseguró que principalmente son socioeconómicos, ya que muchas compañías no pueden absorber costos para lograr una transición hacia empleos más verdes, además, lamentó que en muchos casos los efectos del deterioro medioambiental recaen sobre algunas personas que no son las que tienen capacidades de acción, por ejemplo, un pequeño agricultor en una zona vulnerable climáticamente está pagando el precio de compañías que sí están afectando de manera grave al medioambiente.
“Otro desafío es el regulatorio, político, en este sentido, es necesario el fortalecimiento de una gobernanza favorable al empleo verde, la conformación de ámbitos de coordinación y el apoyo a políticas públicas de promoción de empleos de calidad sumado a la necesidad de consolidar fuentes de información relevantes sobre empleo verde en el país, porque ser sostenible hoy sienta las bases del mañana. El sector forestal también constituye otro aspecto importante, en este sentido, el empleo verde podría generarse en este rubro realizando una reforestación, en el manejo sostenible de los bosques para extraer valor y recursos”, expresó.
También comentó sobre el desafío de adaptarse a tiempos con más sequías, ya que se abre un potencial de empleo en el manejo de recursos hídricos y, como en todos los países, hay trabajo en la gestión de desechos, valorizando la basura a través del reciclaje y en el sector de la construcción aumentando la eficiencia energética de viviendas y edificios. Sin olvidar que la deforestación y pérdida de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático, es un problema especialmente crítico considerando que la economía depende en gran medida de la producción primaria.
Brugnoni (2020) en este punto afirma que el empleo verde está inhibido estructuralmente. Su escasa incidencia no parece surgir como una debilidad transitoria que pueda ser saldada cuando se alcancen mayores niveles de madurez y desarrollo, sino como un dato inherente al modelo de producción que reduce su profunda vulnerabilidad transfiriendo los costos al ambiente y a los trabajadores. El empleo verde en Paraguay es, en definitiva, un problema de gobernabilidad y que, por tanto, los intentos de promoverlo deben operar en la doble dimensión del conocimiento y de la gobernanza.
Debemos entender que la contaminación y los desastres naturales generan costos económicos importantes, no solo porque hay que reconstruir, sino porque se cortan las cadenas de suministros, las personas caen en la pobreza y las industrias quedan desprotegidas, entonces, como dice Guillermo Mont, si cuidáramos el medioambiente, creando empleos verdes, generaríamos un entorno más estable y propicio para la inversión, que permitirá un mayor crecimiento, favorable para las personas y las empresas, sin olvidar que los productos que promueven la sostenibilidad tienen mayor valor ya que los sellos y certificaciones relacionados con la sostenibilidad otorgan acceso a más mercados.