Guido R. Britez Balzarini
Socio gerente de Sunergos
En un clima laboral negativo, y especialmente cuando hay temor para expresar públicamente sentimientos de desmotivación, los empleados suelen “disfrazar su desmotivación” de diferentes formas; por ejemplo, como falta de proactividad, ausencia de creatividad, mala atención a clientes o lentitud en la ejecución de las tareas.
Muchas veces los gerentes, incluyendo los profesionales de recursos humanos, ingenuamente suelen creer que el problema es que los empleados no saben cómo ser proactivos o creativos, cómo atender bien a los clientes, o no saben cómo ser ágiles en los procesos, cuando en realidad el verdadero motivo puede ser la ausencia de ganas de ser proactivo, creativo o ágil en los procesos. Entonces erróneamente se piensa que la solución pasa por capacitar a los empleados en proactividad, en creatividad o en agilidad de procesos, cuando la verdadera raíz del problema es la falta de motivación.
¿Qué se requiere para descubrir los “disfraces de la desmotivación”?
1. Realizar un buen diagnóstico antes de implementar soluciones No es recomendable implementar soluciones sin antes tener un diagnóstico veraz de la situación, lo cual puede lograrse con una encuesta de clima organizacional y/o entrevistando a grupos de empleados para detectar las causas específicas de los problemas. Es posible que aun durante el diagnóstico, los empleados, por temor, “disfracen” lo que les aqueja; sin embargo, utilizando buen tino y buenas habilidades de entrevistas se puede llegar a las raíces del problema.
2. Tener pensamiento sistémico Pensamiento sistémico -no sistemático- se refiere a la capacidad de conectar hechos aparentemente inconexos a primera vista. El gerente de área o el profesional de recursos humanos debe tener pensamiento sistémico para “descubrir” una situación “disfrazada”. La carencia de proactividad, creatividad o agilidad en los procesos son los “resultados” que pueden originarse en los estilos de liderazgo desmotivadores que pueden existir en el ambiente.
Para tener pensamiento sistémico, el gerente o el profesional de recursos humanos debe tener presente el principio de la psicología sistémica que reza “donde está el problema no está la causa”. Esto significa que la falta de creatividad, proactividad o procesos ágiles no deben ser vistos como problemas, sino como posibles “efectos” de los problemas, cuyas “causas” se encuentran en otro lado.
3. Comprender el impacto de los “estilos de liderazgo” en el ambiente Liderazgo, de nido como la capacidad de influir en las conductas de las personas, es algo que algunos líderes no lo ejercen de manera motivante. Solo cuando hay estilos de liderazgo que entusiasman a las personas se puede evaluar con justicia sus conductas.
Cuando hay liderazgos que desmotivan, los colaboradores generalmente entregan lo peor de sí mismos y buscan maneras alternas de expresar su malestar, emergiendo de esta manera la ausencia de proactividad, creatividad, pobre atención a clientes o lentitud en los procesos.
Si se quiere juzgar la creatividad, proactividad o agilidad en los procesos ejercidos por los empleados, lo primero que se debe tener en el área son buenos liderazgos, que entusiasmen e inspiren a las personas a dar lo mejor de sí mismos. Solo cuando eso ocurra, se podrá evaluar la verdadera capacidad creativa o el nivel de proactividad de los colaboradores. Los empleados son guardianes de sus propias puertas del cambio y, por lo tanto, pueden decidir no cambiar si hay factores que no les motivan a cambiar o dar lo mejor de sí mismos.
En resumen, la desmotivación de las personas puede disfrazarse como ausencia de creatividad, falta de proactividad o mala atención a clientes, por lo tanto, los gerentes y profesionales de recursos humanos deben abordarlo haciendo primero un buen diagnóstico con pensamiento sistémico y buscar una comprensión cabal del impacto de los “estilos de liderazgo” en el ambiente. Las capacitaciones no deben ser las primeras soluciones a considerar ante las situaciones mencionadas. Hay que “escarbar” más profundo y buscar las raíces de los problemas.