Gustavo Rivas
Economista, presidente de Basa Capital
@gustavorivasmasi
En el mundo, en los últimos años, el término Finanzas Sustentables ha cobrado un papel trascendental como iniciativa para hacer frente a la crisis climática y sus efectos devastadores para las próximas generaciones. Y una herramienta más que valedera dentro de las finanzas sustentables son los bonos verdes.
Recordemos que los bonos son instrumentos financieros de deuda que tanto las empresas como los gobiernos emiten para financiar proyectos de largo plazo, éstos representan un pasivo o una obligación para el emisor quien se com- promete a pagar al inversionista una remuneración ja en forma de intereses por la utilización de esos recursos.
Haciendo un paralelismo, un bono es muy similar a un Certificado de Depósito de Ahorros (CDA); el cual es emitido por bancos y financieras, y es el instrumento de deuda más tradicional en nuestro medio.
Con respecto a los otros instrumentos de deuda, los bonos verdes se caracterizan por tener como objetivo la financiación de proyectos sostenibles, entiéndase proyectos medioambientales o relacionados con el cambio climático.
Haciendo un poco de historia, el mercado de bonos verdes se inició en el año 2007, cuando un grupo de fondos de pensiones suecos buscaban invertir en proyectos sobre el clima, conscientes de que toda actividad económica tiene un impacto ambiental. Este hecho histórico sirvió de modelo para llegar a lo que hoy es el mercado de bonos verdes, puesto que a partir de ahí se fueron definiendo criterios, principios y reportes sobre el impacto real de las inversiones.
Debido a la gran aceptación de este instrumento financiero, en el 2014 un grupo de bancos establecieron los Principios de los Bonos Verdes, que han servido como guía a las instituciones para adherirse a esta nueva modalidad de inversión, promoviendo la Integridad de los Mercados de Bonos Verdes, así como la transparencia, la publicidad y la generación de reportes sobre el impacto real de cada inversión.
Los Principios de los Bonos Verdes (The Green Bound Principles) tienen cuatro principales componentes:
Uso de los fondos: apoyar proyectos de energía renovable, gestión eficiente de residuos, productos adaptados a la economía circular y otros.
Proceso de evaluación y selección de proyectos: el emisor debe informar al inversor en forma transparente el objetivo del proyecto y permitir la evaluación y el control por parte de terceros.
Gestión de los fondos: se exigirá transparencia y control externo.
Publicación de informes: se contará con información actualizada y de fácil acceso sobre el uso de los fondos y su impacto.
Considero que el mercado de valores en Paraguay debería empezar a transitar el camino de la sustentabilidad, estimulando a que empresas y por qué no, el gobierno piensen en emisiones de bonos verdes dentro de programas que financien instalaciones renovables, gestión de residuos, e ciencia energética, planta de tratamiento y reutilización de agua, entre otros.
Por el lado del inversionista, ir fomentando la concienciación de seguir diversificando su portafolio y apostando a empresas que miran un futuro con sustentabilidad, al tiempo de que sus inversiones estén acordes a sus valores éticos.
El mercado de valores debe amalgamar principios económicos que incluyan no sólo rentabilidad, sino también responsabilidad social y el cuidado del medio ambiente para las generaciones futuras.