Con el afán de contribuir a un mundo más sano, limpio y apto para la vida de todos, diversos organismos del mundo trabajan para evitar mayor daño a la naturaleza y que esta se degrade aún más debido a los actos inconscientes del hombre.
El mundo entero sufre situaciones catastróficas causadas por el cambio climático que se llevan vidas, perjudican la producción de la tierra, generan inundaciones, sequías prolongadas y afectan a la economía de los países.
En ese contexto, el Banco Mundial tiene dos objetivos centrales, por un lado, acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida entre todos los países del mundo. Bajo estas premisas se trabaja con los países de América Latina y el Caribe para identificar y diagnosticar sus principales desafíos y apoyar soluciones en la búsqueda de desarrollar economías más justas, eficientes y sostenibles. Es en este punto, donde el Banco Mundial enfoca sus esfuerzos para contribuir a una recuperación económica verde, resiliente y sostenible.
Matilde Bordón, representante residente del Banco Mundial en Para- guay, señaló que actualmente vienen trabajando con los países para fomentar la mitigación y la adaptación al cambio climático en diferentes sectores, incluidos los temas relacionados al medio ambiente, agua y saneamiento, agricultura y seguridad alimentaria, así como en la gestión y manejo de riesgos por temas del cambio climático y de desarrollo urbano.
“El Grupo Banco Mundial es la entidad multilateral que más financiamiento destina a nivel global a inversiones relacionadas con el clima en los países en desarrollo. En el 2021, financió acciones climáticas con más de USD 26.000 millones a nivel global”, explicó.
En este sentido, la representante dijo que en Paraguay el trabajo con el gobierno se basa en la asistencia técnica y el financiamiento para apoyar la agenda de crecimiento verde y cambio climático, tanto en el sector rural como en el urbano.
Efecto invernadero. La región aporta el 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y estas emisiones provienen en gran medida del sector agropecuario y del cambio de uso de la tierra y silvicultura. Entonces, para avanzar en la política de mitigación, se necesita fortalecer y expandir los sistemas de áreas protegidas, reducir la deforestación, poner en marcha esquemas de reforestación y adoptar prácticas y tecnologías agropecuarias climáticamente inteligentes.
Estudios del Banco Mundial indican que América Latina es una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático. En promedio, los países latinoamericanos perdieron el 1,7% de su PIB anual a causa de desastres naturales relacionados con el clima en las últimas dos décadas. En Paraguay, se estima que el impacto de eventos climáticos extremos en infraestructura le cuestan más del 1% del PIB anual.
El cambio climático ya está impactando en la economía de los países y amenaza con aumentar los índices de pobreza extrema y las migraciones en los próximos años. Es por ello que el Grupo Banco Mundial presentó en 2021 un nuevo Plan de Acción sobre el Cambio Climático para orientar sus inversiones durante los próximos cinco años.
“Nuestro compromiso es aumentar el financiamiento destinado al clima hasta un promedio del 35% del total, y que 50% de esos recursos sean destina- dos para adaptación a los impactos del clima. En América Latina y el Caribe, el año pasado apoyamos con USD 3.500 millones a los países para respaldar su ambición climática, incluidas medidas de adaptación”, precisó Matilde.
Acuerdo de París. A partir del 1 de julio de 2023, todas las nuevas operaciones del Grupo Banco Mundial estarán alineadas con los objetivos del Acuerdo de París, para contribuir a las metas de limitar el calentamiento del planeta a 1.5C.
“Entre los aspectos positivos que puedo destacar es que la región tiene una de las matrices de generación eléctricas más limpias del mundo, recursos mineros como el litio que si se manejan de forma sostenible serán centrales para la agenda de descarbonización”, afirmó.
Por otro lado, señaló que Paraguay es un ejemplo mundial como productor y exportador de energía renovable. Sin embargo, enfrenta retos para controlar la deforestación que afecta la rica biodiversidad del país, produce emisiones de carbono, reduce la resiliencia ante la sequía y eventos de calor extremos y se pierden recursos naturales que puedan atraer el turismo de naturaleza.
En el camino hacia la descarbonización de las economías y teniendo en cuenta las necesidades de adaptación, el mundo necesita implementar inversiones transformadoras y climáticamente inteligentes que incluyan la planificación a corto y largo plazo en sistemas claves. Entre estos sistemas se encuentran la agricultura, los sistemas alimentarios y la protección y manejo sustentable de los recursos naturales, incluyendo la gestión de los recursos hídricos.