Marcelo Codas Frontanilla
Twitter: @CodasMarcelo
En muchas ocasiones nos sentimos sobrepasados por las situaciones que se dan en el relacionamiento de la familia con la empresa y pensamos inclusive en tomar medidas drásticas. Ahora bien, en general, no pasamos a la acción y no tomamos ninguna medida, sino que dejamos que las cosas sigan ocurriendo de la misma manera, con lo cual indudablemente no se producirá ningún cambio e, inclusive, las dificultades pueden ir aumentando.
Utilizando una terminología futbolística, es bueno “parar la pelota”, detener la marcha, pensar, conversar, evaluar y luego, volver a avanzar. Ahora bien, para eso uno debe tener tiempo y, usualmente, eso es lo que el empresario dice que no tiene.
En esto de “parar la pelota” es muy importante crear espacios de diálogo entre los miembros de la familia, lo cual, si bien no es difícil, es algo a lo que no estamos muy acostumbrados, ya que nos cuesta expresar nuestras ideas, especialmente cuando las mismas contienen algún comentario que sabemos que podría no agradarle a un miembro de la familia. Al mismo tiempo, nos cuesta recibir comentarios sobre nuestra persona que no sean precisamente positivos.
Como en muchas de las cosas, en las empresas familiares lo importante es dar el primer paso, sin tener demasiadas expectativas, pero con mucha seriedad, sinceridad y desprendimiento.
Estos espacios de diálogo deben tener un orden, lo que implica una frecuencia determinada, la fijación de una agenda previa, la designación de un coordinador, llevar apuntes, tomar decisiones y luego implementar los mismos.
Como se ve, no es una cuestión muy difícil, desde el punto de vista operativo, pero implica que debo dejar de preocuparme y empezar a ocuparme de temas que no me gustan, pero que, necesariamente, deben ser abordados para que la relación entre los miembros de la familia pueda ser armónica, ya que, en caso contrario, le irá mal tanto a la familia como a la empresa.
El momento es ahora. No debo seguir posponiendo “parar la pelota”. En realidad, en mi interior yo sé que el no tener tiempo es una excusa y, además, qué mejor manera de invertir el tiempo que en este tipo de tareas, tan necesarias para la familia y para la empresa.
En el caso que creamos que no podremos llevar adelante la tarea solos, una opción para el inicio es contratar los servicios de un profesional que pueda colaborar en la organización de estos espacios de diálogo, de modo de contar con un guía, con un facilitador.
El tiempo pasa muy rápido y si seguimos posponiendo el “parar la pelota”, el partido va a terminar con un resultado negativo, tanto para la familia como para la empresa, por lo que no queda otro camino que empezar la tarea ahora.