María José Cabezudo
Presidenta de la Fundación Saraki
Contar historias es algo que nos apasiona, más cuando tratan de resiliencia, superación y de amor entre padres e hijos. Y en Saraki, conocemos muchas, y nos sentimos privilegiados de poder formar parte de algunas de ellas.
Con Laura, la historia de su vida y de su familia, nos pasa algo especial, porque cuando contamos su historia en realidad contamos “más que una historia”.
Ella es uruguaya, se dedica a la música y tiene discapacidad visual. Unos años atrás fue a Buenos Aires por temas de capacitación y ahí conoció a Eladio, que por esas causalidades de la vida también es músico y también tiene discapacidad visual. La vida los puso primero como amigos durante un par de años, forjando una linda relación, que, con el paso del tiempo, se convirtió en algo más.
Finalmente ella decidió dejar su vida anterior en su Uruguay natal para embarcarse en la que sería la aventura (de su vida), y al lado de Eladio formó una hermosa pareja en Paraguay. Durante varios años buscaron agrandar la familia, pero la vida hizo que tengan que esperar mucho por esa oportunidad. Hasta que hace 7 años nació Nico, el primer y único hijo de ambos, un hermoso niño con Síndrome de Down.
Por su puesto el ser padres trajo consigo muchos nuevos desafíos, pero con Nico, la frase “una vida caóticamente hermosa” se volvió una con mucho significado para ellos. Hoy Laura y Eladio viven y respiran para el pequeño Nico y es su mayor alegría y bendición.
Me tocó conocer a Laura y Eladio desde antes del nacimiento de Nico y ya en esa época los admiraba muchísimo por su capacidad artística. Pero cuando nació Nico y vi toda su capacidad también como padres para que en el medio de tantas barreras que les ponía la vida, poder darle al bebé toda la atención que requería, esa admiración creció aún más. Uno se pregunta, cómo fue que se dio esta familia. Y es como que parece que los astros se alinearon, y el destino para ambos ya estaba escrito. Nico no pudo haber tenido mejores padres.
Y con Nico creciendo feliz, a sus 7 años ya terminando el nivel inicial en el colegio, cuenta Laura, “no se trata de cómo nosotros nos manejamos con Nico, se trata de como él nos maneja a nosotros”. Tiene clara toda la situación de sus padres, y sus padres están siempre ahí para él, el amor es recíproco y el crecimiento y aprendizaje es constante.
Laura es una orgullosa madre, a punto de obtener el título Elemental de Profesora de Canto, Eladio es el director del coro de la Asociación Civil Coro de Ciegos del Paraguay. Tienen una vida plena, cuya historia aún no está contada del todo, porque Nico seguramente los llevará a vivir más aventuras, y sin duda, les hará sentir cada vez más orgullosos como padres.
Porque sin dudas, esta historia, de alguna forma, estaba predestinada a que sucediera, sus actores principales son ejemplos de vida, de dedicación y demuestran que cuando hay amor todo es posible.