Gracias al trabajo que viene realizando el sector ganadero, la carne paraguaya tiene el potencial para dar un salto de calidad aún mayor y jugar en las grandes ligas, pues se ha demostrado que es muy codiciada en el mundo, según detalla Fernando Ortiz, director de Sola Marca.
La ganadería se ha posicionado como uno de los principales motores de la economía nacional e insignia para el posicionamiento en el radar mundial. Gracias a la fuerte apuesta a la innovación, la modernización del sistema productivo y comercial, así como el constante mejoramiento de la calidad de la producción ganadera, el sector ha alcanzado logros significativos en los últimos años.
Uno de los factores claves para llegar a esto ha sido el cambio de mentalidad hacia un trabajo más profesionalizado, con enfoque previsional, estudiado y planificado por parte de los productores y las empresas aliadas.
En este sentido, Fernando Ortiz, director de Sola Marca, empresa especializada en multiservicios integrales para el sector agropecuario, afirmó que hoy la previsión, evaluación y seguimiento del mercado es clave para el sector y compartió detalles sobre la evolución y el impacto del segmento ganadero.
¿Cómo describiría la relevancia del rubro ganadero para la economía nacional e internacional?
Es el segundo rubro más importante -después de la agricultura- para el ingreso de divisas. Además, la ganadería es uno de los segmentos que más permea en los distintos estratos, la cantidad de mano de obra que se emplea para producir un kilo de carne es un aporte relevante, además hablamos de la principal fuente de proteína para el mundo.
La incidencia como productor de alimentos es realmente transcendental. Aunque Paraguay es un país pequeño, se encuentra en el puesto número 6 o 7 del ranking mundial de exportadores de carne vacuna, a nivel de naciones con mayor población. Es un país pequeño, pero con una capacidad productiva impresionante, por la fertilidad de sus suelos.
Paraguay tiene un perfil netamemente agroexportador. Producimos alimentos para más de 80 millones de personas; el 80% de lo que se produce se exporta y la demanda es realmente inmensa. El crecimiento que se dio en la región con Argentina, Brasil y Uruguay con relación al mercado chino fue exponencial. Sobre todo, el mercado asiático donde tenemos más de 3.000 millones de personas que demandan un producto con el que contamos. El futuro con la ganadería es demasiado bueno, los números en cuanto a su participación en el PIB hablan por sí solos, emplea mucha mano de obra y es un sector muy noble y resiliente.
¿Qué rol ha cumplido la tecnología dentro del sector?
El productor ganadero es propenso a la utilización de todas las herramientas tecnológicas, desde la etapa de producción hasta la comercialización. Siempre fue un rubro muy tradicional, pero que rápidamente está rompiendo muchas barreras y también se volvió más virtual.
Las nuevas generaciones que toman la posta del negocio, más que nunca, poseen una visión moderna, adaptada a las tendencias y las herramientas actuales, sean de innovación, manejo de planillas en Excel, estadísticas, gráficos, estimaciones, índices de lluvias, pastura, entre otros. El sistema se vuelve muy tecnificado y se está invirtiendo mucho en la tecnología.
¿Cómo ha influido en la etapa de comercialización?
El comercio de ganado ya está supeditado a la tecnología, sea con certificaciones, filmación de ganado, proyecciones de informaciones, manejo de dinero y todo lo involucrado en el proceso. Además, hoy el mercado se acerca a los productores en forma virtual, ya no es como anteriormente que el productor debía apersonarse, la forma tradicional quedó para el recuerdo. En muchos casos, los compradores y vendedores no se conocen, pero los negocios se logran gracias a empresas o mercados que permiten unirlos. Nosotros ya empezábamos a trabajar con la virtualidad y con la pandemia tuvo un empuje mayor, por sobre todo con el remate de reproductores. Se perdió el tabú de que debían realizarse en vivo. Hoy con una certificación seria, filmación e informe detallado de todos los reproductores, ya dan la pauta de calidad y permiten acceder a precios sin resentir el valor de hacienda ofrecida.
¿En qué manera contribuye Sola Marca para lograr esto?
Nos enfocamos en la comercialización de ganado utilizando plataformas tecnológicas, en este caso la televisión, página web y aplicaciones de celulares. Lo que hacemos es acercar a los distintos mercados a los proveedores de hacienda de todo el país, ser un canal de alcance internacional que ayuda a unir las puntas. Por ejemplo, unir el alto Chaco con la región oriental sin la necesidad de que los involucrados se muevan de su hogar.
Con más de 1.500 clientes que son proveedores y compradores de ganado de todo el país y una vasta trayectoria en el rubro, otorgamos la certificación, es decir, un documento que da certeza de que está comprando lo que ve en la pantalla, y unimos al mercado. Además, brindamos asesoramiento para cada tramo y según la necesidad de los clientes, quienes compran ganado con seguridad y manejando una logística conveniente para el negocio.
Otro factor es la asistencia financiera, nosotros -al tener un mercado bastante importante de comercialización de hacienda- cubrimos muchas puntas. Ya sea con quienes compran al contado o aquellos que necesitan financiamiento o adaptarse a flujos, fraccionamiento, entre otros.
También se da que a veces la oferta de animales más fuerte ocurre en un momento en que el invernador todavía no está disponiendo de mercadería para sacar, entonces, nosotros estamos tratando de unir las puntas entre la oferta de terneros y la venta de novillo para la industria frigorífica que viene después. Así, el cliente puede estar haciendo una proyección de flujo de caja y de reposición.
¿Se puede afirmar que existe mayor tendencia hacia la planeación, previsión y confianza en lo digital?
El ganadero de hoy es aquel que hace cálculos, usa la calculadora, la planilla de cálculo, es previsor para la compra y venta; estudian previamente el perfil de lote, la factibilidad, costos, factores climáticos, condiciones de mercado, entre otros. La tendencia es la virtualidad y con la información permiten tomar una decisión anticipada antes de cada subasta. El cliente ya viene con un estudio previo de hasta cuánto puede pagar por lote.
¿En qué aspectos de la producción se observa la evolución del sector?
La ganadería paraguaya cambió mucho en los últimos 16 años, cuando Paraguay empieza a posicionarse como un jugador importante en el rubro de la carne a nivel mundial. Hoy tenemos un producto estrella, muy cotizado y valorado en plano global.
Es importante conocer a profundidad el trabajo del productor, el tiempo que se invierte, ya que ese kilo de carne que va a la góndola del supermercado o afuera, cuando se exporta, su producción demora por lo menos 36 a 38 meses; si contamos con todo el ciclo productivo, desde el servicio, la preñez, la recría, y el engorde. Hay mucho trabajo detrás de ese kilogramo de carne producido y optimizar este proceso no se logra de la noche a la mañana, los ganaderos están invirtiendo en tecnología y en tecnificación para acortar los tiempos.
Se está trabajando en la optimización desde la selección de genética para la precocidad, mayor ganancia diaria de peso, el marmoleo y todo lo que sea innovación. El ganadero actual es propenso a utilizar toda la tecnología a disposición. Además, con la agricultura se logró un consorcio importante para la determinación de edad de un novillo y así acortar plazos. Entonces ese kilo que antes tomaba 5 años, ahora toma tres.
¿Cuál es el salto que falta dar para mejorar resultados?
El trabajo que hoy tiene el sector privado y que, debería ser acompañado por el sector público, es crear incentivos para la retención de cría de ganado vacuno para aumentar el hato y los porcentajes de preñez. Cuando hablamos de este índice a nivel nacional es bastante bajo, pero gracias al esfuerzo que viene haciendo el Senacsa en los últimos años la tendencia es ir mejorando.
El techo es todavía muy alto en la fase de producción. Tenemos la capacidad industrial y de producir para elevar el hato a más de 20 millones de cabezas de ganado, pero desde hace varios años venimos estancados con 13 a 14 millones de cabezas. Creo que el salto grande para escalar el ranking de exportador de carne, debe venir acompañado de un plan nacional de retención de vientres, y esto tiene que ser política de Estado.
Es decir, brindar asistencia financiera al productor, para que este no se vea obligado a vender sus hembras, que son la fábrica del futuro, y puedan retenerlas gracias a créditos a largo plazo y de bajo costo. El crecimiento de los últimos años de la ganadería, es fruto de todo el esfuerzo del sector privado. Falta un mayor apoyo del Estado en brindar infraestructura, seguridad y créditos a largo plazo para incentivar las inversiones a largo plazo.
Con relación a la genética, ¿cómo influye en esta evolución?
La genética y la biotecnología son elementos que se vienen utilizando mucho y cada asignación o uso se da con planificación. La genética se incorpora con la utilización de la inseminación, su uso masivo hace que vaya imprimiendo valores deseables en el rebaño, y con la evolución que se da uno puede determinar las condiciones o caracteres ambicionados en un ganado. Por ejemplo, para mayor precocidad, hoy gracias a esto podemos acceder a los mejores toros del mundo a través de la Inseminación artificial.
Para los reproductores además, se utiliza la fertilización In Vitro con lo que se garantiza la reproducción de alta genética. Entonces, con la inseminación se logra la masificación y con el In Vitro empezamos a producir ejemplares que saltan de cuatro a seis generaciones en genética, que luego se van incorporando a los rebaños como reproductores hembras o machos. El salto genético que dio Paraguay en los últimos años es asombroso.
Hoy, por ejemplo, la raza Brahman está en el top 3 de calidad genética. Esto se debe al mejoramiento que hicieron las cooperativas menonitas del Chaco. En el Brangus se tiene grandes campeones mundiales, que en los dos últimos años fueron toros paraguayos.
Hay que destacar que en este 2021 se han comercializado toros Brangus a precios record, que fueron vendidos a centros genéticos de la Argentina.
Pasamos de ser grandes compradores de genética a ser productores de genética, a su vez se han exportado embriones, pajuelas de semen o reproductores vivos para integrar el plantel de distintos centros genéticos a varios países. Eso habla de que el trabajo que hace en el sector es muy bueno.
En cuanto a la incidencia del mayor volumen de exportación en la cobertura del mercado local, ¿qué avances se tienen?
Como la exportación de carne se da con productos sin hueso, aumenta la oferta de cortes tradicionalmente consumidos en el país.
También sucede que otros rubros de animales como el ovino y porcino son apalancados por el ganado vacuno. Porque finalmente el que marca la pauta del negocio de la generación de proteína es el ganado vacuno. Y es que si a este rubro le va bien detrás tiene un impacto en los demás productos.
Lo mismo ocurre con la agricultura, al haber mayor producción de alimentos, los excedentes que se generan en este rubro se utilizan como forraje para los animales para acortar los ciclos y aprovechar la industria para elaborar balanceados.
Desde el punto de vista de la sostenibilidad ¿se ha logrado adelantos? La sostenibilidad es un modelo que se viene implementando desde hace mucho tiempo, y el productor es el principal interesado en cuidar del medio ambiente, del suelo y de la biodiversidad porque vive de la tierra.
El modelo es practicado a través del respeto de los cursos de agua, con las franjas de protección, las reservas naturales privadas, entre otros; además esto genera un mejoramiento del ecosistema. En zonas como el Chaco, anteriormente ciertas especies debían desplazarse por varios kilómetros para beber agua y hoy lo están haciendo en los espejos de agua en los potreros, ya que cada uno tiene su propio sistema de agua para alimentar a sus animales.
También se impulsa la integración de productores y organizaciones ambientales, quienes realizan los análisis y proyectos para que el uso sea racional y sostenible. Estas condiciones se deben mantener, para que el desarrollo sea integrado, sostenible y consorciado.
¿Podemos hablar de Carne libre de CO2 en un futuro?
Se puede decir que tenemos una producción de carne con un nivel muy bajo o hasta diría libre de Carbono. La emisión de gases de lo que produce la ganadería es baja, lo cual está respaldado estadísticamente. Somos grandes tomadores de carbono, y
tenemos un producto natural reconocido en el mundo. Esto contribuye mucho como marca país para llegar a mercados importantes que demandan este tipo de productos. Creo que se debe diferenciar con este enfoque y exclusivos para este tipo de mercados con miras a caminar hacia esa meta.
¿Qué hace falta para fortalecer a la carne como marca país?
Para consolidar el posicionamiento de la carne es importante la creación del instituto de la carne o de un organismo que articule al sector pecuario. Sabemos del esfuerzo que hace el Ministerio de Industria y Comercio, REDIEX y otros organismos, pero hay trabajo pendiente y queda un camino largo aún por recorrer para lograr que la carne siga siendo nuestra bandera en el mundo. Siempre se puede hacer más para potenciar al rubro y que este sea algo representativo, como se da en otros países de la región. Tenemos volumen, calidad y estructura para apuntar a los mejores mercados del mundo.
El paso más próximo es la tipificación de la carne, para que, quienes vienen trabajando de manera distinta con su producto también tengan un valor diferenciado con relación a otro. Esto también nos va a permitir acceder a mercados más cotizados. Ya sea mayor participación en la cuota Hilton, la cuota 481, el mercado japonés y por qué no, el mercado norteamericano que historicamente es el mayor importador de proteína roja del mundo.
Debemos apuntar a dar el salto de calidad, para decir que la carne paraguaya juega en las grandes ligas, pues ya se ha demostrado que su calidad es muy codiciada en el mundo.
¿Un mensaje final?
Hoy podemos decir que en la producción de alimentos -sean carne y granos- somos un país autosustentable. Entonces, el camino que debe seguir Paraguay es darle fuerza al agronegocio y seguir apuntalando, para la generación genuina de divisas e inversiones.
Perfil
Fernando Ortiz, director de Sola Marca. Foto: Nadia Monges.