Marta Beatriz González
Coordinadora General de Prana
Con el correr de los años se ha observado cómo distintos factores fueron transformando la actividad publicitaria, provocando cambios estructurales en los distintos departamentos que conforman una agencia de publicidad.
Esos cambios afectaron a los actores principales de la creación, e impulsaron a una permanente innovación en el desarrollo de las ideas. Esa exigencia claramente buscó nuevas participaciones que enriquecieron y sumaron al resultado creativo.
Hace más de una década llega el auge tecnológico a la industria publicitaria y con ello todo lo referente a digital, dando paso a otros cambios con colaboradores más especializados, que se incorporan a aportar algo totalmente nuevo.
Con toda esta movida se involucran chicos muy jóvenes, los denominados nativos digitales. Aportan a la estructura y crean toda esta nueva oleada publicitaria, que absorbe los antiguos procesos y nos impulsa a seguir cambiando y transformando nuestra forma de trabajar.
Todo este cambio fue positivo, porque cuando se trata de aportar para este negocio, ya no solo radica en una gran idea, sino es el resultado de la contribución de varias áreas especializadas, que trabajan con su experiencia y conocimiento logrando un objetivo común.
También el liderazgo fue evolucionando. En la actualidad en un contexto de red de pensamientos, el team leader puede provenir de cualquiera de las áreas, convirtiéndose en el responsable de armar un escenario adecuado, escuchando los diferentes aportes, coordinando desde el principio hasta el final, proponiendo soluciones estratégicas. Este nuevo liderazgo hace que los colaboradores se sientan escuchados, valorados, con más oportunidades y por lo tanto más motivados, repercutiendo en la productividad de todo el equipo. Actualmente en Prana el trabajo colaborativo, se convirtió en una filosofía, en un espíritu de trabajo en equipo, una forma eficaz de llegar a un buen resultado involucrando en este proceso a colaboradores y clientes, generando buenos vínculos, buscando con entusiasmo el éxito deseado.
En los perfiles de las nuevas incorporaciones, siempre se prioriza la capacidad de poder transmitir habilidades y actitudes más allá de la experiencia, porque en este nuevo proceso la cualidad de aportar y de intercambiar ideas, ya sean con duplas o en grupos numerosos, se vuelve desafiante y es lo más valioso en la consolidación de un equipo de trabajo.
Ahora debemos sumar, a todo este proceso, algunos atributos para asegurar la efectividad: el compromiso, la empatía y la buena onda. Estos atributos simples son los que cultivamos a diario en nuestros equipos de trabajo, entender que son parte de un objetivo común, y son igual de importantes para los fines y necesidades del conjunto.
Para concluir, no hay fórmula secreta para un proceso de trabajo efectivo, depende de numerosos factores que van evolucionando de acuerdo con las necesidades de las marcas, que responden a su vez a un mercado muy dinámico y exigente.
No existe ninguna regla estricta entre los colaboradores y el resultado, lo interesante es el aporte y esfuerzo conjunto. Todos por igual y que el resultado final no cuente con la autoría de nadie en particular, sino que la responsabilidad sea de todos, del equipo.
Esto nos dará mayor satisfacción y sentido de pertenencia, que a la larga es el mayor de los éxitos.