Por: Beltrán Macchi
Director Ejecutivo de Visión Banco y dirigente gremial empresarial.
En los círculos de economistas privados y del Gobierno, se escucha hoy decir: "Paraguay se desacopló de las economías vecinas", con las cuales teníamos una dependencia histórica. Sin embargo, considero que aún debe pasar la prueba del tiempo y demostrar ser permanente.
El crecimiento económico actual se debe entre otras causas, a la buena producción agrícola, a la mayor generación de energía, a la dinámica de la construcción privada y a la inversión pública.
Ahora, mientras vemos como discurre este desacoplamiento de nuestra economía de Brasil y Argentina; sería mejor plantearnos cómo desacoplamos la economía de los procesos electorales en Paraguay. En este tema no queda otra que blindar las instituciones públicas en general y en particular las económicas. Esto no se logra de la noche a la mañana.
Las señales desde el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, han sido nefastas en los largos meses que dura la confrontación electoral en Paraguay y lo estamos viendo en este proceso con toda su fuerza en el escenario actual, y es que la corrupción se enseñorea en medio de la confusión de las disputas políticas, y las buenas instituciones terminan debilitándose, porque la institucionalidad de estas, se convierte en moneda de cambio para el logro de los objetivos personales de nuestros líderes políticos.
Y entonces, ¿cómo podemos pretender que la economía se desacople de la confrontación electoral y política; si ésta se convierte también en moneda de cambio para el logro de los mismos fines?
A mi criterio, hay algunas cosas que los empresarios podemos hacer en este entretiempo de disputas que tanto dañan a la generación de riqueza y aumentan el desempleo, aumentan la pobreza y reducen el ingreso promedio de la población. Una de mis conclusiones o propuesta es, "estar pegado" al sector público, y explico un poco más. Estar pegado es para mí, acompañar toda iniciativa legal/regulatoria que surja de cualquiera de los poderes, de manera a influir en la aprobación de aquellas medidas que favorezcan o no afecten negativamente la inversión y el empleo. Para que esto sea efectivo, es absolutamente necesario que los gremios privados trabajen coordinadamente y estén unidos. Al decir de uno de mis colegas un "Poder" negocia con "otro Poder", si vamos juntos y en un sólo frente, es probable que podamos tener una mayor influencia y aislarnos de estos procesos electorales tan dañinos para la economía y la gente.
Por otro lado, si nos constituimos en un "Poder" como sector privado, debemos necesariamente cambiar, de reactivos a proactivos, y poner la agenda económica en todo tiempo, y en especial en el tiempo electoral, a la consideración de la clase política y de la ciudadanía, de manera que el proceso electoral considere proteger la economía y sus bases, y no la destruya.