Gestionar una empresa va más allá que desarrollar y vender una buena idea de negocio. El buen manejo de caja es fundamental para que un negocio sea exitoso en el largo plazo. Compartimos cuatro recomendaciones que te ayudarán a lograrlo.
1. Reducir costos: Si tu caja está bajo constante presión por hacerse cargo de los costos de operación del día a día, debes ayudar a descomprimir todo lo posible. Esto significa que debes reducir los costos, aunque evita hacerlo de forma indiscriminada.
Comienza reduciendo gastos variables y aplica mejoras a tu estructura de costos, como por ejemplo actualizar tu precio de venta según las tendencias de mercado y renegociar valores de tu materia prima constantemente.
2. Aplicar orden: El flujo de caja es la “sangre” de tu empresa. Todo lo que bloquee esta fluidez terminará enfermando a tu negocio. Por ende, asegúrate de implementar estas buenas prácticas para ordenarte:
a) Permite a tus clientes pagar parceladamente, así siempre entrará dinero a la caja
b) Entrega facilidades de pago más allá del cheque
c) Incentiva a tus clientes a pagar con premios (Descuento por pronto pago)
d) Trabaja con más de un cliente
e) Construye una reputación de buen pagador de tus propias deudas y cuentas por pagar
f) Organiza la contabilidad con ayuda de una planilla o un software de gestión
g) Anticípate a los clientes que son mal pagadores con plazos hogados y recordatorios
h) Organiza el pago de tus proveedores en fechas distintas a las cuentas por cobrar a tus clientes.
3. Organizar pagos:
Hay tres principios irrenunciables que conciernen a las cuentas por cobrar para una sana gestión del flujo de caja: Saber cuánto te deben, saber cuánto debes y saber cuándo pagar.
Equilibrar estos tres principios no es fácil, dado que cumples un doble rol: proveedor y cliente. Una solución es programar tanto tus pagos como la deuda de tus clientes con anticipación.
Te ayudará en este ejercicio conocer exactamente cuál es tu punto de equilibrio; el momento cuando tus ingresos totalizan tus gastos. Una vez que tengas claro este factor, sabrás en qué fechas del mes contarás con dinero para cumplir con tus obligaciones, y cuándo ingresarán nuevos recursos a la caja.
4. Tener un Plan B:
Ten a mano diferentes fuentes de financiamiento para enfrentar contingencias como sobreendeudamiento, clientes que no quieren pagar o imponderables. Aplica las siguientes alternativas de forma simultánea para que nunca te quedes sin flujo:
a) La caja de la caja. Mantén una reserva, equivalente a gastos de un trimestre, que sea intocable excepto en casos de emergencia.
b) Factoring. Considera esta alternativa de financiamiento como parte del presupuesto operativo, cotiza constantemente y considera el costo de este servicio como costo operativo que debes incluir en tu estructura de costos.
c) Créditos. Si tu negocio tiene madurez financiera tienes más oportunidad de obtener un crédito o una línea de crédito en un banco.
d) Programas estatales. Infórmate constantemente sobre los programas de beneficios estatales que apoyan con recursos o asesorías la gestión de Pymes.