Por Prof. Lic. Mariano Mercado Rotela
Comunicación institucional – Prana
La realidad mundial está sufriendo profundas disrupciones, transformaciones sistemáticas que están cambiando culturas, sociedades, economías y la crónica humana, tal como la conocemos.
En este escenario, la transformación del conocimiento en información es el elemento vital, el más valioso e importante activo de una organización.
‘La información es poder’, como afirma Francis Bacon. Ni más ni menos, es poder. La necesitamos para tomar decisiones, para lograr visibilidad y credibilidad y, sobre todo, para proporcionar una respuesta rápida y oportuna a las diferentes situaciones.
En esta nueva tesitura pandémica, toda estructura organizacional puede verse afectada por amenazas que la sacuden, capaces de derivar en una crisis y poner en riesgo su existencia. Estas circunstancias coyunturales que agitan hasta las raíces de una organización pueden alterar, inclusive, la estabilidad del mercado en el que opera.
Ante semejantes retos, se plantean innumerables dificultades que sortear, sobre todo para las organizaciones menos preparadas, desconocedoras de las técnicas de información o que su componente de comunicación se halla anclado en el pasado, y no han podido, o no han sabido adaptarse conforme el transcurso del tiempo. No se trata únicamente de destinar recursos económicos para desarrollar un plan de comunicación. Se trata de intervenir en la conciencia y la médula espinal de la organización, para fomentar procesos estratégicos de cohesión que la orienten y la fortalezcan para responder a las exigencias de un mercado cada vez más riguroso.
Comunicarse y comunicar, son conceptos simples, pero con una honda repercusión, que obligan a las organizaciones a tomar decisiones de fondo, estableciendo políticas de comunicación interna creativas e innovadoras que fomenten la vitalidad y eficiencia de los flujos internos y externos. Esto permitirá encontrar, crear, reforzar o modificar aquellas vías que permitan que los colaboradores conozcan la cultura e identidad corporativa, comprendan los procesos, y se adueñen de la orientación y retos estratégicos de la organización.
Los tiempos modernos son cada vez más exigentes, más complejos y requieren de una formación y capacitación constante, para cumplir con los grandes desafíos que nos plantea la sociedad actual. Es necesario avanzar hacia una comunicación integrada, lograr una anhelada sinergia entre las distintas áreas de la organización, para que, con unidad de criterios innovadores, se planifiquen y ejecuten apropiadamente los objetivos trazados, integrando armoniosamente todos los métodos de promoción del producto o servicio en el mercado.
Sobre todo se consolide el compromiso de la empresa con los clientes, manteniendo y fortaleciendo no solo su imagen corporativa, sino la fidelidad de aquellos.
Una comunicación eficaz puede salvar una organización, afirma Gerald Goldhaber. Todos los integrantes de una organización debemos ser conscientes que somos agentes de comunicación, desde los ejecutivos hasta el último colaborador que tiene funciones más sencillas. La comunicación permite conectar y conectarse interna y externamente, unir marcas con personas, crear cultura, con coherencia y responsabilidad. Comunicar y comunicarse correctamente, es el camino para fortalecer las organizaciones