Por Guido Britez
Socio Gerente de Sunergos
Con la llegada de fin de año y muchas empresas realizan jornadas de integración, cooperación o trabajo en equipo con el objetivo de mejorar el ambiente laboral.
Esas jornadas tienen su cuota de valor, sin embargo, no son útiles si no predominan los liderazgos participativos o incluyentes en el ambiente laboral.
Cabe recordar que liderazgo es la manera en que los líderes eligen relacionarse con sus colaboradores, de manera que la conexión entre el líder y sus colaboradores es un factor clave del ambiente laboral, con impacto también en la cultura organizacional.
Para comprender mejor la relación entre el liderazgo y el ambiente laboral, es necesario mirarlos desde una óptica de causa y efecto, ya que donde está el problema (el síntoma) generalmente no suelen estar las causas. Ocurre que la falta de integración y cooperación (los síntomas) son subproductos de una falta de estilo de liderazgo participativo (la causa), por lo tanto, si se busca mejorarlos, primero hay que optimizar los estilos de liderazgos que priman en el ambiente.
Cuando hay buenos liderazgos, hasta podrían ser superfluas las jornadas de integración o cooperación. En realidad, la integración y cooperación no ocurren solo porque se realizan jornadas, sino que más bien nacen espontáneamente por la calidad del trato que reciben y la calidad de relacionamiento que los empleados experimentan en el ambiente, con sus pares y sus jefes.
Por otro lado, si en una organización priman los liderazgos autocráticos, o muy liberales, y se realizan jornadas de integración o cooperación, los colaboradores notarán una disonancia entre lo que experimentan en las jornadas de integración y lo que experimentan en carne propia con sus propios jefes, lo cual puede fácilmente conducir a la pérdida de credibilidad, cinismo, desaliento, falta de motivación, especialmente la pérdida de eficacia de la jornada de integración.
Por ejemplo, qué beneficios podrían traer unas jornadas de integración o cooperación si al mismo tiempo los colaboradores no se sienten escuchados o reconocidos, reciben maltratos, sienten temor hacia sus líderes o al día siguiente de la jornada experimentan estilos de liderazgos autocráticos o mezquinos.
El liderazgo y el ambiente laboral están estrechamente relacionados por los siguientes motivos:
1. El estilo de liderazgo es el factor de mayor impacto en el ambiente o clima laboral
Las investigaciones revelan que el liderazgo tiene un peso mínimo de 51% en la calidad del ambiente laboral y otros estudios revelan un porcentaje aún mayor. Es decir, al optimizar los estilos de liderazgo automáticamente se puede mejorar gran parte del ambiente laboral, incluyendo el grado de integración, trabajo en equipo y cooperación entre las personas.
2. Los estilos de liderazgos moldean las percepciones que se utilizan para medir el ambiente laboral
El ambiente laboral se mide con herramientas estadísticas que recogen las percepciones que tienen los empleados sobre las relaciones entre compañeros, las condiciones físicas del trabajo, el nivel de compensación y reconocimiento, las oportunidades de desarrollo profesional y especialmente sobre la calidad del liderazgo que experimentan.
Los estilos de liderazgos tienen un gran impacto sobre las percepciones de los empleados porque es el factor que más influye en la calidad de la experiencia como colaborador, especialmente en sus emociones y sentimientos. Un liderazgo positivo genera la percepción de un mayor sentimiento de pertenencia hacia la organización, y, por el contrario, un liderazgo pobre o negativo disminuye el desempeño ocasionando bajo rendimiento y posibles situaciones de conflicto
En resumen, las jornadas de integración y cooperación pueden ser útiles cuando existen estilos de liderazgos que las acompañan o las fortalecen, sin embargo, por sí solas no pueden suplir los beneficios del desarrollo del liderazgo. Cuando se quiere mejorar el nivel de cooperación, trabajo en equipo e integración, lo primero que hay que optimizar son los estilos de liderazgos.