Por Lulu Cueva
Planner de Prana
01 de enero del 2021 y llegamos al nuevo año con resoluciones renovadas para los nuevos 11 meses que se vienen. Es algo natural, todos en algún momento buscamos una meta y queremos sentir que vinimos al mundo para cumplir una misión; y esto también se traduce al mundo de las marcas.
Bienvenidos a la búsqueda del propósito, un proceso de análisis profundo, donde no existen las certezas y todo se puede cuestionar. Entonces, ¿cómo encaramos este proceso tan profundo con seguridad? Para hacerlo, pensemos en la idea de construir el propósito de marca, tal como buscaríamos nuestro propósito personal: *
1. Indagamos: Conocernos a nosotros mismos y al entorno que nos rodea. Una de las bases de un buen proceso estratégico es saber qué es lo que construimos hasta este momento contotal honestidad hacia nuestra historia.
Más allá de la idea que tengamos sobre nuestra marca o los objetivos que alguna vez perseguimos, necesitamos pensar en hechos concretos que pueden dar lugara conclusiones eventualmente. En el caso que hiciéramos un análisis personal, serían preguntas como: ¿Qué es lo que realmente soy basado en mis acciones? ¿Cómo es que mi entorno lo percibe? ¿Qué me define por quien soy hoy? ¿Qué me hizo sentir bien de las cosas que hice en el pasado? ¿Qué veo en otros que me inspira a seguir otros caminos?
2. Interpretamos: Del análisis a la idea. La segunda parte del proceso es ordenar la cabeza, hacernos tantas preguntas trae indefectiblemente más preguntas de cara al futuro. Cuando nos posicionamos en el lugar donde estamos, no podemos evitar pensar en el lugar donde queremos estar.
Para organizar estas ideas, tenemos que pasar a otras nuevos interrogantes que nos permitan respondernos y concentrar todos estos pensamientos en un propósito único. Y hay veces que para hacerlo, necesitamos de herramientas que nos faciliten este proceso para no sentirnos dispersos. Podemos hacernos preguntas como: ¿Qué cosas quiero lograr en el futuro? ¿Qué acciones hoy me hacen sentir que puedo lograr eso? ¿De qué necesito deshacerme? ¿Qué necesito aprender? ¿Es un propósito que puedo cumplir? Estas preguntas nos van a llevar a descartar ideas o a integrarlas todas en una sola teniendo en cuenta que ya conocemos nuestras posibilidades.
3. Intervenimos: Hacer realidad una idea. La última parte del proceso se trata de incentivar la acción. Generalmente hacer realidad una idea implica un curso intensivo en paciencia para hacer las cosas de a poco pero con seguridad, a un paso que nos haga sentir cómodos. Para lograr la última etapa es mejor siempre revisar las expectativas y alinearlas. Para eso nos hacemos más preguntas todavía: ¿Cuáles son los pasos que tengo que lograr para llegar a este objetivo? ¿Con qué recursos cuento para llevar esto a la realidad? ¿Cómo hago que mi entorno funcione a favor de esta propósito?
A veces estamos tan concentrados en tener las respuestas correctas, que nos olvidamos de que lo más importante del proceso de renovarnos, es en realidad tener las preguntas correctas. En eso se basa una buena estrategia, en responder las preguntas importantes y validar respuestas.
Se aplica a la vida, se aplica a las marcas. Todos buscamos ideas que nos hagan crecer.
* Basado en el proceso estratégico de posicionamiento utilizado por Prana - Cultura de marcas