Los cambios acelerados a los que se enfrenta la educación afectan indudablemente al proceso de enseñanza-aprendizaje. Es momento de hacer una revisión a aquellas oportunidades postergardas, entre ellas la tecnología, didáctica y la pedagogía, así como la innovación de materiales, métodos y enfoques de contenido para asumir los nuevos retos en los diferentes niveles educativos. Karina Hugo, especialista en Educación ofrece algunas recomendaciones para que la experiencia sea exitosa.
1. Llevar la escuela a la casa. Significa enfrentarse a no poder ofrecer comidas adecuadas, y mucho menos la tecnología o conectividad necesarias para el aprendizaje online. Lo cual representa un desafío para el sistema nacional de educación, que más que nunca necesita completar el triángulo de la educación (estudiante, familia, maestro) y a la vez una oportunidad de autogestión, para las comunidades educativas que deberán crear nuevas formas de lograr que niños y jóvenes no abandonen su educación o que la misma no se debilite más aún, llevando la escuela a la casa, de diversas y creativas maneras.
2. Experimentar clases virtuales para aprender.Son muy pocas las escuelas del país, que pueden ofrecer una experiencia académica virtual completa, cuyos estudiantes cuentan con dispositivos electrónicos y con profesores que están suficientemente preparados para crear contenidos en línea funcionales. Desarrollar una cultura basada en el aprendizaje tecnológico, que combine clases presenciales y a distancia (sistema híbrido) es un gran desafío y a la vez es la gran oportunidad de planificar, en vista a elevar los estándares de calidad del aprendizaje en los contados centros educativos que tienen recursos para ello.
3. Lograr equidad educativa. La realidad es que la mayoría de las escuelas no están preparadas para este cambio que permite reconocer que el acceso desigual a internet es tan sólo uno de los muchos problemas que enfrenta nuestro sistema educativo a nivel nacional, sin dudas este también es un desafío que constituye a su vez una oportunidad de innovar y ofrecer otros recursos físicos, tal vez más funcionales al aprendizaje, con métodos innovadores como las tutorías y mentorías, para que la formación de niños y jóvenes no dependa exclusivamente de internet, sino de otro tipo de tecnologías del aprendizaje.
4. Reducir la brecha digital. Fuera de los colegios privados, los docentes no han recibido aún capacitaciones suficientes para desarrollar sus competencias digitales, que más allá del conocimiento y uso de herramientas informáticas, en realidad consiste en que los mismos adquieran una suerte de “ciudadanía digital”, lo cual es un desafío y a la vez una oportunidad para perder el miedo a la tecnología, pero a la vez de adquirir una mentalidad abierta hacia la importancia de “saber leer en línea, investigar y seleccionar contenidos”, para acortar la brecha digital entre los estudiantes y sus aprendizajes.
5. Cambiar y adaptarse a seguir cambiando.La mayor transformación que requiere el aprendizaje postpandemia, es reconocer que la escuela tal como la conocíamos ha desaparecido. La escuela tradicional, no es replicable en línea, así como tampoco lo son los roles de los docentes ni la manera de impartir la educación. Es necesario migrar de la educación presencial a la educación virtual y a distancia. Ha cambiado la manera en la que los estudiantes aprenden, y ello nos da un vistazo a las fallas del sistema educativo, incluso en los círculos más privilegiados. El desafío es innovar y es la oportunidad para que la educación del país termine por dar el salto cualitativo postergado de manera creativa y funcional, instalando una mentalidad de adaptación y resiliencia, ambas implicadas en una educación emocional que a su vez debe integrarse a la nueva educación paraguaya.