“Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí”, escribió William Shakespeare. La gestión del tiempo es tan clave, como lo es la del dinero. Por esa razón, invierta unos minutos de tiempo a estos consejos y aprenda cómo gestionar el tic-tac.
1. Ubicar la escalera. Dice Stephen Covey que “si la escalera no está apoyada en la pared correcta, lo único que hará es llevarnos antes al lugar erróneo”. Y así es ¿de qué sirve hacer muchas cosas, si no están dando ningún resultado? Entonces, lo primero que hay que hacer es plantearse metas. Éstas deben ser reales, medibles y alcanzables. El camino más corto, el más fácil, es preguntarse ¿qué es lo que realmente quiero en la vida?

2. Escribir pendientes. La escalera ayuda a definir qué escribir. Escribir pendientes ayuda a listar las actividades, a ocupar la mente en cosas importantes y no en los temas urgentes.
3. Una sola cosa a la vez. No se trata de hacer una sola actividad, sino de tener la mente en un solo lugar. El hecho de estar en casa pensando en la oficina o viceversa, de estar en alguna reunión esperando o atendiendo una llamada, lo único que hace es desequilibrar. Si la mente está en varios lugares, el tiempo le consumirá a uno.
4. Riendas en las redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram e inclusive los correos electrónicos son devoradores de tiempo. Es recomendable imponerse un horario de entrada y un tiempo de estadía.
5. Usar elDAT. El método DAT permite mantener el escritorio libre de pendientes cada vez que llegue un documento o email. Éste se reduce a: Delegar, archivar, tramitar o tirar. Pero haga lo que haga, maneje los papeles una sola vez, para mantener el lugar de trabajo y la mente despejados.
6. Aprender a decir que no. Cuando tenemos claro el rumbo ¡es tan fácil decir no! Lo único que se tiene que hacer es preguntarse ¿qué pasa si no hago esto? Si la respuesta es nada ¡no lo haga!, y usted podrá disfrutar su vida. Decir que no es más importante si el pendiente es de alguien más y no el propio.
7. No posponer. Decir “en un ratito lo hago” es muy grave. Imagine un gran contenedor denominado “al Rato”, después piense que todo lo que decide no hacer en el momento se va a ese contendor, finalmente, tendrá una enormidad de cosas por atender que se tornarán urgentes y usted ya no tendrá tiempo ni vida para hacerlo.