Claudia Piras y Florencia Attademo-Hirt para el BID
Continuamente leemos sobre el problema que representa el bajo número de mujeres en el área de tecnología, tanto en las carreras de estudio como en las empresas de este ramo. Con esto en mente, iniciamos la convocatoria a lo que terminó siendo la primera hackathon en formato 100% virtual de Paraguay. En un par de semanas teníamos más de 230 personas inscritas. ¡Estábamos muy contentos! Pero dos desafíos importantes nos tomaron por sorpresa: cómo motivar la participación de un mayor número de hombres y cómo seguir adelante en pleno comienzo de la pandemia y bajo estrictas restricciones a la movilidad.
Kuña Mbaretech – Kuñanguérape g̃uarä. La hackathon Kuña Mbaretech – Kuñanguérape g̃uarä (que significa mujer fuerte en tecnología en Guaraní) fue liderado por el Ministerio de la Mujer en alianza con el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación, y contó con el apoyo técnico del BID, la coordinación de KOGA y el financiamiento del Gobierno de Japón. El objetivo fue ofrecer soluciones creativas a los desafíos que enfrentan las mujeres en situación de vulnerabilidad en su vida cotidiana, a través de la incorporación de tecnología digital.
En talleres con representantes de la sociedad civil, el sector privado y la academia se identificaron cuatro áreas temáticas en las cuales los equipos podrían trabajar: descentralización digital de servicios, prevención de la violencia contra las mujeres, educación para el empoderamiento, y construcción y ejercicio de ciudadanía.
Tras tres días de sesiones de trabajo virtuales, los 14 equipos presentaron sus propuestas ante el jurado. El equipo ganador presentó una aplicación móvil que mediante el reconocimiento de voz detecta los pedidos de auxilio y agravios sufridos por la víctima, y emite una alerta a sus contactos de emergencia con la localización del dispositivo. Actualmente, el proyecto está recibiendo mentorías de KOGA, para apoyarlos en el desarrollo de un producto mínimo viable que entregarán al Ministerio de la Mujer.
Lo que descubrimos en el proceso. Más allá de los resultados finales en términos de las soluciones ganadoras de la hackathon, hay cinco aprendizajes que nos gustaría compartir:
  • Las mujeres no necesariamente están intimidadas por la tecnología. A diferencia de otros eventos de tecnología en los que hay un bajo nivel de participación femenina, probablemente lo que hizo la diferencia en Kuña Mbaretech, fue que en esta ocasión las mujeres sintieron que los temas les interesaban y que ellas tenían mucho que aportar. En tan solo unos días tuvimos 188 mujeres inscritas.
  • Las hackathones son herramientas poderosas de sensibilización. Para pensar en una solución lo primero que hay que hacer es entender bien el problema, seguido de una validación del prototipo de solución por sus potenciales usuarios. Por esta razón, el proceso de discusión de los problemas y de construcción colectiva de las soluciones que tiene lugar en los equipos mixtos que participan en la hackathon constituye un espacio ideal para derribar paradigmas. De allí la importancia que en Kuña Mbaretech haya participado un nutrido grupo de hombres, ya que solo cuando nos ponemos en los zapatos del otro u otra, es que podremos comprender sus puntos de vista. Cuando mujeres y hombres entiendan que las problemáticas de género nos afectan a todos como sociedad, podremos superarlas.
  • Las instituciones públicas pueden mejorar sus servicios a través de la tecnología. Si bien en un principio hubo cierto escepticismo sobre esta iniciativa, el proceso demostró tres cosas: primero, el sector público tiene mucho que ganar al promover la innovación; segundo, en cualquier tema, – incluyendo la igualdad de género—las tecnologías digitales permiten desarrollar soluciones innovadoras a problemas tradicionales; por último, el trabajo colaborativo para el desarrollo de soluciones creativas entre ciudadanos y gobierno lleva la participación ciudadana a un nuevo nivel, lo que a su vez permite que los servicios se adapten mejor a las necesidades ciudadanas.
  • La diversidad genera valor. Los equipos más diversos, tanto en términos de formación académica, experiencia o sexo de los integrantes, son más efectivos, ya que cada uno aporta una perspectiva diferente y complementaria al proyecto. Es por eso por lo que Kuña Mbaretech no fue una hackathon de mujeres, sino un espacio para sumar la inteligencia colectiva a favor de soluciones al servicio de las mujeres, en la cual todas las personas tenían ideas que contribuir.
  • La adaptación al cambio es un indicador de liderazgo. Este evento había sido planeado en detalle como un evento presencial y la incertidumbre generada por la crisis del coronavirus puso en peligro su ejecución. Bajo el liderazgo del Ministerio de la Mujer y con la hábil organización de KOGA decidimos asumir el riesgo y modificar el formato del evento a modo virtual, lo que se trasdujo en la primera iniciativa de su tipo en Paraguay. Las encuestas a los participantes y las propuestas generadas por los equipos nos confirman que tomamos la decisión acertada.
Inspiración para la región. Esta experiencia en Paraguay, un país pequeño con brechas de género e incidencia de violencia importantes demostró que se pueden encontrar soluciones de base tecnológica, con una gran participación femenina, en tiempo récord, y de forma virtual. Las soluciones planteadas durante la hackathon responden a desafíos y problemas comunes a las mujeres de toda la región. Confiamos en que algunas puedan replicarse o servir de inspiración para otros países.